Dios pinta en el espacio vacío

Silvia Martínez, "Silencios"

“Para mí es muy importante poner en relación la experiencia estética y la experiencia religiosa. Creo que son dos experiencias que se complementan”, explica Silvia Martínez Cano, artista multidisciplinar y teóloga. “En el goce de lo estético –continúa–, están también la observación y los sentidos, y estos me remiten a una experiencia muy profunda del encuentro con Dios”. Martínez Cano comparte esta vivencia en Silencios, exposición en la que reivindica en el espacio O_Lumen la “importancia del silencio en la comunicación y la espiritualidad de lo cotidiano”.



Una mirada adentro, muy personal, de cómo resuena ese silencio –de la creación divina y de la creación humana– en la propia Silvia. “El silencio tiene una parte muy importante en la comunicación, porque tiene que ver con actitudes y acciones fundamentales, como hacer una escucha activa; por ello, invito a que reflexionemos sobre la recepción y la percepción del mensaje y de la vida del otro en nosotros”, anima. “En el momento en el que vivimos, si no se hace el esfuerzo de escuchar, es muy difícil comprender al otro”.

Dos formatos

Silvia Martínez emplea dos formatos: “Uno claramente pictórico, con técnicas mixtas de acrílico y óleo, mayoritariamente sobre lienzo, que quiere generar una serie de preguntas, una cierta inquietud por cómo nos comunicamos, y qué sucede en el espacio vacío, en el silencio, que a veces nos incomoda mucho”, señala. Son obras como ‘Anunciación’ (2014), ‘¡Maestro!’ (2012), ‘Espíritu’ (2012), ‘Querría tener mil vidas para emplearlas todas en Dios’ (2014-2020) o ‘La escucha’ (2013).

“Y luego hay una parte que ha sido muy interesante de montar –prosigue–, que son instalaciones pequeñas con objetos que remiten más a lo cotidiano, a las emociones, y que tienen materiales como telas, cerámicas, estructuras, tejidos”. Son obras como ‘Genealogía de María’ (2016). “El silencio a veces nos incomoda –dice–, pero lo importante de ese silencio es que nos permite comprender qué nos quiere decir el otro, observarlo y también disfrutarlo. Eso es lo ideal”.

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