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Clamor en Chile por el cambio climático: ¡Pongámonos en acción!

Cáritas es una de las más de 100 organizaciones medioambientales que integran la Sociedad Civil por la acción climática, una de las alianzas que se preparan para tener presencia y voz en la próxima COP 25

La realización, en Santiago, de la próxima Conferencia de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático, COP 25, entre el 2 y el 13 de diciembre próximos, ha agitado las aguas en Chile. En ella se supervisa y examina la aplicación de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático, esta vez -en particular- los acuerdos adoptados en la COP 21 realizada en Paris, en 2015. Es la Cumbre más importante, y reúne representantes de alto nivel de 197 países para impulsar políticas activas con el objetivo de cuidar y proteger el planeta.

Muchos y diversos organismos del país, han activado programas específicos orientados a incidir, de alguna manera en ese encuentro, o al menos, a contribuir formando conciencia ante la crisis climática y llamando a cambios en el modo de vivir, de manera de favorecer una relación más armónica con la naturaleza. Por otra parte, el gobierno se ha visto enfrentado a un tema que no le viene bien y le provoca contradicciones, aumentando los frentes de lucha para las organizaciones medioambientalistas.

Conciencia ante emergencia climática

Cáritas-Chile es una de las organizaciones que, a través de todo el país, mantiene permanentes programas orientados a mejorar la relación con el medioambiente. Uno de ellos ha sido la preparación de comunidades rurales para la prevención de incendios forestales.

Con otras 130 organizaciones, Cáritas Chile es parte de la Sociedad Civil por la Acción Climática integrada por medioambientalistas, movimientos territoriales, colegios profesionales, sindicatos, organizaciones políticas y académicas. Tiene entre sus metas la organización de una Cumbre Social por la Acción Climática; además de generar conciencia sobre la emergencia climática, mostrar soluciones alternativas y alertar sobre propuestas que no son un aporte efectivo a la mejora en la relación entre la humanidad y el medio ambiente.

En julio pasado, se constituyó también la Alianza Interreligiosa y Espiritual por el Clima, que reúne a una veintena de organizaciones, para trabajar conjuntamente frente al cambio climático en Chile y ante la COP 25. La integran la Asamblea Espiritual Nacional de los Bahá’ís, la Asociación Chilena de Diálogo Interreligioso para el desarrollo humano (ADIR); el Centro Islámico de Chile; la Conferencia de Religiosos y Religiosas de Chile (CONFERRE); el Consejo Latinoamericana de Iglesias (CLAI); la Corporación Espiritual Brahma Kumaris; la Iglesia Luterana en Chile (ILCH); la Iglesia Evangélica Luterana en Chile (IELCH); la Iglesia Metodista de Chile; la Provincia Franciscana de Chile; la Cuarta Iglesia Bautista de Santiago; entre otros.

El dolor de los empobrecidos

Las instituciones de esta Alianza reconocen tanto el dolor de la tierra, como el dolor de los empobrecidos interpelados por “las desigualdades e injusticias que se generan o empeoran por la crisis ambiental”. Asimismo, manifiestan su convicción de que “las manifestaciones religiosas y espirituales pueden y deben ser una herramienta transformadora de la sociedad”.

Cáritas Chile y el Centro de Formación Técnica ENAC animaron el ‘Encuentro por la Acción Climática ¡Pongámonos en Acción!’, a fin de reflexionar y proponer acciones para contrarrestar los efectos de la Crisis Climática.

Ante más de 100 participantes, Fernanda Salinas, representante de la Sociedad Civil por la Acción Climática (SCAC), e Investigadora Asociada de la ONG FIMA realizó un enérgico llamado: “Debemos cambiar las cosas ahora, ¡generar un cambio ya! No es sostenible seguir consumiendo y relacionándonos de la forma como lo hemos hecho hasta ahora. Por ello, la invitación es a revisar sus costumbres de consumo, de vida y en especial a sumarse a las grandes marchas como la de este viernes 27”.

Por su parte, el Director de Cáritas Chile, Lorenzo Figueroa, señaló: “a lo largo de nuestro trabajo hemos aprendido que debemos trabajar en redes, en conjunto con otros. Tenemos el privilegio de acompañar a las comunidades y conocer sus saberes y experiencias y con ellos caminamos juntos a la COP 25. El llamado que les hacemos es a activarnos, ser ciudadanos responsables e incidir en las decisiones importantes”.

Este viernes 27, en la mayoría de las ciudades del país hubo multitudinarias manifestaciones de adhesión a la Huelga Mundial por el Clima, levantando expectativas en sus organizadores en vistas de las acciones que se preparan para presionar a los participantes en la COP 25 y lograr una presencia significativa.

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