En sus ‘Sermones parroquiales’ vemos con toda su pureza a un pastor que, con un estilo dulce, bello y apasionado, sabía tocar el intelecto y los corazones de los más sencillos
Al buscar las raíces auténticas de su Iglesia anglicana, acabó aceptando que “nos hemos apartado del conjunto de la cristiandad” y buscó la comunión con Roma