Pliegos

Cuaresma interior

Un año más, como una lección que no se aprende del todo, nos vemos inmersos en el tiempo litúrgico de la Cuaresma. Un tiempo que forma parte del calendario litúrgico. Y eso obliga. Hay que preparar la ceniza, sacar la ropa morada, releer y proclamar los textos litúrgicos propios del tiempo, insistir a los fieles en la necesidad de hacer un camino de conversión y, por lo tanto, orar, ayunar y dar limosna y, en definitiva, preparar la Semana Santa y culminar todo lo dicho con la Pascua. Amén. Aleluya. Todo ello salpicado de procesiones, pasos, monumentos, velas y capirotes, ciriales y dalmáticas, curiosos y turistas, antiguas devociones y viejas tradiciones que resucitan puntualmente y que son capaces, a pesar de todo, de remover (¡oh, sorpresa!) las aguas tranquilas de nuestra fe.