Rafael Salomón
Comunicador católico

Vivir una ‘doble vida’


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Todos conocemos historias donde la infidelidad acaba con la familia, la confianza y el amor. Son acciones que llevan a hombres y mujeres a vivir una aventura, algo que parece divertido y clandestino pero que siempre termina en una brutal realidad desalentadora, porque el resultado lleva una situación compleja: dos esposas, dobles hijos y por supuesto la mentira desalentadora, una doble vida.



No hay estadísticas claras por ‘seguridad’ por ‘apariencia’ y por una ‘doble moral’, pero lo cierto es que en cada familia —con sus excepciones— hay personas que ocultan la relación de una pareja a la que nunca presentarán, manteniéndola en secreto. No se trata de señalar, ni mucho menos de evidenciar a nadie, al final cada quien tiene la libertad de elegir y el resultado de esas decisiones es lo que dará paz o intranquilidad, alegría y plenitud en la vida de cada persona.

Vivir una doble vida implica mentir constantemente, evadir responsabilidades y aparentar frente a todos. He conocido historias de personas que me han compartido hasta dónde puede llegar esta doble vida, un día una mujer muy mayor se acercó a mí después de una conferencia dedicada al duelo, perder a un ser querido y con enorme desesperanza me contó que no sabía qué sentir por su recién esposo fallecido.

Corazón y pareja

Corazón y pareja. Foto: EFE

La mentira

Me contó que su vida fue lo mejor que le pudo haber sucedido, él era un caballero y nunca faltaron las muestras de cariño hacia ella; sin embargo, mientras ella lloraba desconsoladamente en el ataúd de su esposo, llegó otra mujer, casi de la misma edad y su llanto era tan desgarrador que la esposa le preguntó ¿quién era? En ese instante quedó al descubierto la doble vida de su esposo fallecido. Las dos mujeres quedaron en silencio, ninguna de las dos conocía la existencia de la otra.

Un hombre en su sepelio con una doble vida dejaba este mundo a dos mujeres confundidas, sin haber enfrentado su realidad y llevando hasta la muerte su engaño. A las dos ‘esposas’ les bastaron unos cuantos minutos para acabar con los sentimientos más sublimes hacia su hombre. Una verdad que les dolió hasta lo más hondo, una realidad que acabó con las mentiras que les expresó a cada una de ellas.

Estoy seguro que cada quien conoce, vive o fue parte de una doble vida… el daño más grande en estas historias es la mentira. “El diablo es mentiroso y padre de la mentira”. Juan 8, 44.