Rafael Salomón
Comunicador católico

Vivir con todas las comodidades


¿Por qué algunas personas eligen la vida sencilla? Sin lujos excesivos y sin pretensiones, pareciera que las cosas y objetos no están en sus aspiraciones. Marco Aurelio, a diferencia de la mayoría de los emperadores romanos, eligió deliberadamente no rodearse de lujos excesivos, a pesar de tener acceso ilimitado a ellos.



Un personaje de esa magnitud podría disfrutar de todas las comodidades de su época, pero había decidido por voluntad y estrategia una vida con limitaciones. Dormía en superficies duras cuando podía tener los colchones más finos del imperio, comía alimentos simples cuando tenía a su disposición los banquetes más elaborados.

Sus consejeros no entendían por qué el hombre más poderoso del mundo elegía voluntariamente privarse de comodidades que cualquier otro habría disfrutado sin culpa.

Frente a las comodidades se relaja la disciplina

Hay seres humanos que tienen una forma distinta de ver y disfrutar la vida, privarse de ciertas comodidades en muchas ocasiones trae resultados sorprendentes, aunque para otros se trataría de una pérdida de tiempo.

Marco Aurelio había observado algo en la historia de Roma que le preocupaba profundamente: emperadores anteriores que, rodeados de comodidad absoluta durante años, habían terminado débiles, indecisos, incapaces de sostener el peso real de gobernar cuando llegaba una crisis genuina.

Trabajador

Trabajador. Foto: EFE

Decidió que: “La comodidad ha destruido a más hombres que la adversidad”. Y esta forma de razonamiento tiene una base sólida, porque frente a las comodidades se relaja la disciplina, dejamos de darle valor a todo aquello por lo que un día nos esforzamos.

Comodidad que ofrece una ‘evasión’ momentánea

Marco Aurelio notó que la adversidad, por dura que fuera, al menos mantenía a un hombre alerta, obligado a pensar con claridad, forzado a desarrollar recursos internos para sobrevivir. La comodidad prolongada, en cambio, adormecía esos mismos recursos sin que la persona se diera cuenta, hasta que llegaba el momento donde realmente los necesitaba, y ya no estaban ahí.

Conozco a diferentes comunidades religiosas que por voluntad han decidido vivir con lo elemental, sin lujos, sin comodidades, solo lo necesario. Esto me lleva a una reflexión y es que, vivir con lo necesario permite concentrarnos en las cosas verdaderamente importantes y la escasez de ‘tantos’ objetos llegan a distraernos y hasta a confundirnos.

Tal vez por eso un personaje como Marco Aurelio se imponía incomodidades deliberadas en tiempos de paz: no por sufrimiento innecesario, sino como entrenamiento consciente, para asegurarse de que su fortaleza interior siguiera intacta cuando el imperio realmente la necesitara.

Invito a los lectores a que revisen si toda aquella comodidad, apoya para que su vida se centre en lo esencial o les está ofreciendo la ‘evasión’ momentánea, para que el tiempo transcurra y ‘ahuyente’ el aburrimiento. Estos son algunos riesgos de vivir con todos las comodidades.