¿Tenemos que empezar a preparar ya el Domund de 2019?


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La jornada

Termina la jornada del Domund de este año. Mientras en las parroquias, colegios o grupos misioneros se van contando las monedas de las últimas colectas y vaciando las huchas que en estos días han deambulados por casas y calles… llega el momento de hacer balance. Y es que el lema de este año –’Cambia el mundo’– provoca directamente nuestro propio compromiso y estimula medios de conversión personal.

Solo por todo el bien que la sensibilización que genera la Jornada de las Misiones, un día como el Domund ya merece la pena. Pero es que, además, la gestión económica que ofrece Obras Misionales Pontificas sobre las ayudas y donativos de campañas como esta es impecable. Antes de que la transparencia fuese un mecanismo democráticos, la entidad ha ido reinventando sus criterios para hacer un seguimiento de unas ayudas que se distribuyen por 120 países, en los 1.108 territorios considerados de misión –en los que vive un 45,70% de la humanidad–. Por todo esto deben reconocerse los esfuerzos que están detrás del Fondo Universal de Solidaridad que ha recaudado en los últimos 12 meses un total de 84.758.675,11 euros. De esta cantidad 11.726.397,59 euros fueron aportados por las iglesias de España.

Además la jornada de este año cuenta con el componente de que se ha celebrado durante el Sínodo de los jóvenes, a los que podemos considerar el futuro de la misión. Lo recordaba el papa en su mensaje publicado en el mes de mayo y ayer en el ángelus cuando confesaba que “es la realidad que, gracias a Dios, estamos experimentando en estos días del Sínodo dedicado a ellos. Escuchándolos e involucrándolos, descubrimos tantos testimonios de jóvenes que encontraron en Jesús el significado y la alegría de la vida. Y a menudo lo conocían gracias a otros jóvenes, ya involucrados en la compañía de hermanos y hermanas que es la Iglesia. Oramos para que las nuevas generaciones no se pierdan el anuncio de la fe y la llamada a colaborar en la misión de la Iglesia”.

El mes extraordinario

Junto a esto, las perspectivas de futuro para esta jornada son muy buenas. Octubre de 2019 ha sido declarado por el Papa como “mes misionero extraordinario”. Una celebración que quiere recordar el centenario de la primera encíclica misionera ‘Maximum illud’ de 1919 promulgada por el papa Benedicto XV. Por ello el objetivo de esta iniciativa es “despertar la conciencia de la misión ‘ad gentes’ y de retomar con nuevo ímpetu la transformación de la vida y de la pastoral”.

Francisco, en una carta, recordaba el contexto social que había hace 100 años en el mundo: “Corría el año 1919 cuando el Papa [Benedicto XV], tras un tremendo conflicto mundial que él mismo definió como una ‘matanza inútil’, comprendió la necesidad de dar una impronta evangélica a la misión en el mundo, para purificarla de cualquier adherencia colonial y apartarla de aquellas miras nacionalistas y expansionistas que causaron tantos desastres”. “Así, haciendo uso de las herramientas conceptuales y comunicativas de la época, Benedicto XV dio un gran impulso a la ‘missio ad gentes’, proponiéndose despertar la conciencia del deber misionero, especialmente entre los sacerdotes”, continúa.

Por eso, octubre de 2019 se presenta como una ocasión idónea para reavivar el sentido misionero de toda la Iglesia. “La Carta apostólica ‘Maximum illud’ exhortó, con espíritu profético y franqueza evangélica, a salir de los confines de las naciones para testimoniar la voluntad salvífica de Dios a través de la misión universal de la Iglesia. Que la fecha ya cercana del centenario de esta carta sea un estímulo para superar la tentación recurrente que se esconde en toda clase de introversión eclesial, en la clausura autorreferencial en la seguridad de los propios confines, en toda forma de pesimismo pastoral, en cualquier nostalgia estéril del pasado, para abrirnos en cambio a la gozosa novedad del Evangelio”.

Comencemos entonces a preparar en Domund de 2019. Mientras sigamos haciendo intentos para cuadrar el complejo cubo de Rubick.