Teletrabajo


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Una de las cuestiones sobre las que más se ha hablado durante estos días ha sido sobre el teletrabajo. Muchas personas nos hemos visto obligados a teletrabajar a causa de la pandemia. Algunas ya lo hacían desde antes de que comenzase esta situación, pero otras han tenido que adaptarse de un modo rápido. Esto nos lleva a varias reflexiones sobre cómo queremos que sea nuestro futuro en cuanto al trabajo.



Para ello hay que repasar las ventajas que hemos visto al teletrabajo y las desventajas que le hemos encontrado. Cuando el trabajo es personal, individual y precisa de tranquilidad para poderse realizar, el teletrabajo parece una buena opción que ayuda a desarrollar esta clase de actividades (siempre que no estén los niños cerca intentando captar la atención de ese padre o madre que se encuentra “carapantalla”).

Sin embargo, cuando el trabajo precisa de reuniones, de conversar y coordinarse con otros, de solucionar problemas que van surgiendo sin esperarlos, las reuniones “on line”, la coordinación entre compañeros y la comunicación, se dificulta. Es necesario establecer protocolos nuevos para que en las reuniones se respete el turno de palabra, para que no se pongan todos a hablar al mismo tiempo, para perder el menor tiempo posible en establecer la comunicación y mantenerla.

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Además, se precisa que las redes de comunicación funcionen correctamente. Las conexiones adecuadas a Internet se convierten en imprescindibles y un momento malo en las comunicaciones puede echar por tierra el trabajo de una mañana o el momento de reunión esperado. Este problema y la dificultad para la coordinación entre varios compañeros hace que, con frecuencia, los tiempos necesarios para afrontar labores habituales de un trabajo se alarguen sin fin.

En el futuro tenemos que tener en cuenta estas cuestiones, para potenciar aquellas posibilidades de teletrabajar que ajustan con labores para las que se saca partido de la tranquilidad de la casa y que permiten adelantar por el hecho de no tener que pasar tiempo con los compañeros y, al mismo tiempo, combinarlo con la presencialidad necesaria cuando se trata de afrontar problemas del día a día y se precisa tomar decisiones conjuntas con otras personas.

Por último, hay dos factores que habrá que tener en cuenta también. La necesidad de un horario en el teletrabajo, para que las horas trabajadas no se alarguen y la seguridad de los sistemas profesionales que se ve amenazada por la vulnerabilidad de las conexiones domésticas que no están pensadas para proteger información delicada de las empresas.