¿Por qué se llevan mal israelíes e iraníes?


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Desde muy antiguo ha habido relaciones entre judíos y persas o iraníes (incluso hoy en día, en pleno conflicto bélico, se calcula que aún quedan en Irán entre 10.000 y 20.000 judíos). De hecho, la historia de las relaciones entre Irán e Israel se remonta a la creación del Imperio persa, allá por el siglo VI a. C. Los asirios y babilonios ‒potencias anteriores‒ tenían la costumbre de exiliar a los dirigentes de los pueblos conquistados. Es lo que ocurrió con israelitas y judaítas, respectivamente, en los años 721 y 586 a. C. Sin embargo, con la conquista de lo que fue el Imperio asirio y después el babilónico por parte de una coalición de medos y persas, al frente de la cual se encontraba Ciro el Grande, la situación cambió. Ciro permitió que los pueblos conquistados ‒o sus dirigentes‒ regresaran a sus lugares de origen, incluso con cierta libertad con respecto a su religión; eso sí, estando sometidos a tributo y formando parte del nuevo Imperio.



De hecho, la Biblia menciona en varias ocasiones al rey Ciro, y siempre de forma elogiosa o, cuando menos, sin ninguna animadversión. Sin ir más lejos, el libro de Esdras empieza así: “El año primero de Ciro, rey de Persia, para que se cumpliera la palabra del Señor por boca de Jeremías, el Señor despertó el espíritu de Ciro, rey de Persia, para que proclamara de palabra y por escrito en todo su reino: ‘Esto dice Ciro, rey de Persia: El Señor, Dios del cielo, me ha dado todos los reinos de la tierra y me ha encargado que le edifique un templo en Jerusalén de Judá. El que de vosotros pertenezca a su pueblo, que su Dios sea con él, que suba a Jerusalén de Judá, a reconstruir el templo del Señor, Dios de Israel, el Dios que está en Jerusalén’” (1,1-3).

Una mujer pasa frente a un mural a favor de la República Islámica en Teherán. Foto: EFE

En la profecía de Isaías ‒concretamente en el conocido como Segundo Isaías (caps. 40-55) ‒ incluso se le llega a saludar como “mesías”, es decir, el ungido por el Señor para llevar a cabo sus designios: la liberación de su pueblo Israel: “Esto dice el Señor a su Ungido, a Ciro: ‘Yo lo he tomado de la mano, para doblegar ante él las naciones y desarmar a los reyes, para abrir ante él las puertas, para que los portales no se cierren. Yo iré delante de ti, allanando señoríos; destruiré las puertas de bronce, arrancaré los cerrojos de hierro; te daré los tesoros ocultos, las riquezas escondidas, para que sepas que yo soy el Señor, el Dios de Israel, que te llamo por tu nombre’” (Is 45,1-3).

Entidad sionista

Por desgracia, en 1979 se estableció en Irán una teocracia islamista, regida por los ayatolás, que enarboló vigorosamente la bandera anti-israelí (de hecho, ni siquiera mencionan a Israel, sino que lo denominan “entidad sionista”, negando así el derecho a su existencia), hasta el punto de fomentar el terrorismo por todas partes, con sus extensiones yemení (hutíes), palestina (Hamás) o libanesa (Hezbalá).

Y como a nadie le gusta la guerra, ojalá se pudiera llegar en algún momento a una convivencia pacífica entre los pueblos y las naciones.