José Francisco Gómez Hinojosa, vicario general de la Arquidiócesis de Monterrey (México)
Ex vicario general de la Arquidiócesis de Monterrey (México)

Derecho a emigrar, pero también a no hacerlo


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Pues el Papa visitó España, cosa que no quiso hacer Francisco. Ya los historiadores explicarán los motivos de esa negativa.



Por lo pronto, abundan las reseñas de sus coloridos encuentros con la gente -multitudinarios, en un país que, se supone, es cada vez más agnóstico o ateo-, y los análisis de sus discursos y posicionamientos, sobre la inmigración; la polarización reinante en el mundo entero; el llamado de atención a los jóvenes, para cuidar su acceso a las redes sociales; su velada crítica a las ultraderechas; y, con valentía, su reiterada tolerancia cero ante los abusos de pederastia dentro de la Iglesia.

Pero, en su reflexión sobre la migración, en la que enfatiza posiciones firmes de su antecesor, como denunciar el negocio con personas vulnerables, necesitadas de abandonar sus países de origen, que enriquecen a tantas personas, y el rechazo que sufren al punto de ser tratadas peor que las mascotas, Prevost Martínez tocó un tema poco explorado: el derecho a no emigrar.

Y es que nos hemos enfocado tanto en el punto de llegada, que no consideramos igualmente importante el de salida. Es decir. La Iglesia Católica en especial, ha enfatizado la necesidad de recibir de manera cristiana a quienes migran –Bergoglio hablaba de acoger, proteger, promover e integrar-, pero no hemos analizado el fenómeno migrante de modo integral.

Leon XIV En La Laguna 4

El papa León XIV visita la isla de Tenerife. Foto: EFE

No debemos olvidar que, cuando una persona decide abandonar su país, y no por sus deseos de ascenso social, o de aventurarse a conocer otras culturas, o para explorar mejores posibilidades de trabajo o estudio, en la mayor parte de los casos lo hace forzada, por la pobreza, la violencia o la crisis climática.

El papa León XIV nos pide, entonces, atender a las causas que provocan la migración, y no solo a la recepción que podemos-debemos tener de los migrantes.

Este enfoque exige corregir las injusticias sociales, el colonialismo económico y las guerras, el predominio cada vez mayor del crimen organizado, la acelerada corrupción que está minando la democracia en tantas regiones del mundo.

Un país, entonces, que garantiza condiciones de vida aptas para cualquier persona, no tendría por qué expulsar a muchos de sus habitantes, a ninguno.

Pro-vocación

Y Prevost Martínez ofreció un mensaje sobre el mundial de la FIFA -queda claro que no es una competencia deportiva sino su lucrativo negocio- que no pudo pasar desapercibido: “El fútbol nos recuerda algo que no debemos olvidar: la vida no es una carrera para lucirse en solitario, sino un camino que aprendemos a recorrer juntos. Quien no sabe pasar el balón, aunque tenga talento, todavía no ha entendido el juego. Y quien no sabe vivir con los demás y para los demás, todavía no ha entendido la vida”.