Aunque el Vaticano no lo ha anunciado a través de sus canales oficiales (lo habitual es que se recoja en el Bolletino diario de la Santa Sede), ha sido el propio arzobispo de Rabat, el cardenal Cristóbal López Romero, el que ha anunciado que su diócesis, situada en la capital de Marruecos, será gobernada “provisionalmente” por “un administrador apostólico”.
- Síguenos en Google y añádenos como fuente preferida
- Regístrate en el boletín gratuito y recibe un avance de los contenidos
Se trata del también español Mario León Dorado, prefecto apostólico de Laayún-Sáhara (Sáhara Occidental). Además, este religioso oblato tendrá la “sede plena” de la Iglesia local, actuando con “todos los derechos y facultades concedidos a los obispos residentes”.
Se mantiene como titular
Es decir, que López Romero, aunque sigue siendo el arzobispo titular de Rabat, carecerá de toda capacidad de gobierno. Todo mientras continúe la investigación sobre su persona que AFP destapó el 7 de julio, cuando dio a conocer que cinco mujeres adultas le habían denunciado por agresiones sexuales.
Los hechos, según la agencia, habrían ocurrido entre 2009 y 2024, tanto en Marruecos como en otros países donde el cardenal salesiano habría desempeñado su ministerio. Y, entre otras cosas, incluirán “tocamientos no consentidos y abuso de autoridad espiritual”.
Se presenta como “completamente inocente”
Ese mismo día, el purpurado español publicó un comunicado en el que anunciaba que había decidido “dar un paso atrás” y mantenerse al margen de toda actividad pública y pastoral mientras la Santa Sede investigaba el caso.
En su mensaje, López Romero se presentaba como “completamente inocente”. Eso sí, puesto que la Iglesia, al recibir una denuncia, había abierto “una investigación preliminar”, él se mostró en todo momento comprometido a “cooperar” para que el proceso “pueda desarrollarse con total libertad y transparencia”.
Ahora, mientras la investigación prosigue, ya es oficial que el arzobispo de Rabat continuará en el cargo, pero sin ninguna facultad de gobierno. Todo en espera de que llegue un veredicto desde Roma.
