Se ha dado un salto cualitativo en la situación global. No solo los mayores poderes de la Tierra violan criminalmente los Derechos Humanos, sino que, desde septiembre de 2026, se ha generalizado la amenaza de que el desarrollo de la IA puede provocar el exterminio de parte de la humanidad.
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Un investigador de Anthropic ha denunciado que “quienes están construyendo la IA creen sinceramente que podría matarnos a todos antes de que acabe la década” y su exjefe cifra la probabilidad de extinción humana en un 10%.
En septiembre de 2025, ya se había publicado el libro ‘Si alguien la crea, todos moriremos. Por qué la superinteligencia artificial es una amenaza para la humanidad’, en el que sus autores, Eliezer Yudkowsky y Nate Soares, afirmaban que la IA puede provocar una catástrofe extintiva mundial.
A vida o muerte
El contexto no solo es de extrema gravedad, sino que se está jugando a vida o muerte de una parte de la humanidad en una nueva carrera de superpotencias militares entre Estados Unidos y China. Los ataques de la Administración Trump contra las instancias de gobernanza global han debilitado la autoridad que, desde Naciones Unidas, ha llamado a una regulación o concertación mundial sobre el desarrollo de la IA e instituido en agosto de 2025 el Panel Científico Internacional Independiente sobre Inteligencia Artificial.
Esta revolución ultraderechista que ha fabricado el hipercapitalismo para dominar, alienar y explotar todavía más es autodestructiva. Hay en ella una pulsión de muerte. Los tecnomagnates y tiranos que la impulsan reconocen que se puede convertir incontrolada y autónomamente en el mayor arma de destrucción masiva de la historia. Necesitamos ya, urgente y mundialmente, un movimiento de humanidad que salve la civilización.
