El Papa pide a la Virgen de Lourdes políticos “dispuestos al sacrificio de sí mismos” en favor del “bien común”

León XIV visita el santuario mariano, rezó a la Inmaculada Concepción por el futuro de Francia y le entregó la Rosa de Oro

León XIV en la gruta de Lourdes
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En el marco de su Viaje Apostólico a Francia, el papa León XIV comenzó este sábado se segunda etapa acudiendo a la Gruta de las Apariciones de Massabielle, en el complejo del santuario de Lourdes. Tras aterrizar a las 19:05 horas en el aeropuerto local y saludar a las autoridades, el pontífice se trasladó en un vehículo descubierto hacia el santuario.



A su llegada, fue recibido por el obispo de Tarbes y Lourdes, Jean-Marc Micas, y por el rector del santuario, el sacerdote Michel Daubanes. Con profunda devoción, el Papa guardó un instante de oración silenciosa ante la estatua de la Virgen María, se acercó a tocar la roca, bebió agua del manantial ofrecida por el rector y encendió un cirio antes de pronunciar su plegaria.

Oración por la concordia

Durante su oración, el Papa se dirigió a “Nuestra Señora de Lourdes, Inmaculada Concepción”, recordando que en ese “lugar bendito” la Virgen habló “con tanta dulzura y ternura a santa Bernardita, humilde hija del pueblo de Francia, para transmitir al mundo un luminoso mensaje de oración, conversión y esperanza”. Confiando en la protección mariana, clamó: “Tú eres la Madre que Jesús nos ha dado y permaneces atenta a todas nuestras necesidades”.

El pontífice dedicó una parte central de su súplica a la nación anfitriona, pidiendo a la Virgen: “Obtén para su pueblo el don de la concordia fraterna”. Anheló que Francia “construya una sociedad armoniosa, libre de toda violencia y de todo odio, en la que cada persona pueda trabajar, formar una familia y vivir su vida hasta el final con tranquilidad y serenidad”.

Con gran firmeza, el Obispo de Roma rogó por “gobernantes sabios y generosos, dispuestos al sacrificio de sí mismos, capaces de afrontar los desafíos y decididos a servir al bien común”, suplicando que estos líderes “hagan oír su voz en defensa de los derechos humanos fundamentales y de la paz en el mundo, rechazando para siempre las lógicas de la guerra”.

La Iglesia en Francia

La mirada pastoral de León XIV también se centró en la Iglesia local, rogando que se renueve “la fe y el fervor de las familias cristianas”, para que “estén generosamente abiertas a la vida y que Dios suscite en ellas vocaciones, especialmente sacerdotales y religiosas”. Además, pidió a María que conceda a la Iglesia en Francia la gracia de “mostrar, particularmente a los más jóvenes, el camino luminoso del Evangelio, para que puedan edificar la sociedad justa y fraterna que anhelan”.

Finalmente, el Papa tuvo un recuerdo especial para los más vulnerables, presentando “las intenciones personales más urgentes, en particular las de las personas enfermas y las que sufren”, quienes han acudido al santuario “para alcanzar fortaleza y curación”.

Rosa de oro

Al concluir su oración, el Papa depositó a los pies de la estatua de la Virgen la “Rosa de Oro”. Este presente es un regalo exclusivo de los Sumos Pontífices en visitas marianas y representa un antiguo gesto con el cual los Papas demuestran su devoción a la Virgen María, según recordó el Vaticano.

La rosa en cuestión está compuesta por una base de mármol, sobre la cual está puesto un vaso de plata embellecido con el escudo papal dorado, del cual se ramifica un tallo de rosas, también dorado, quedando como un testimonio perdurable de esta histórica peregrinación a Lourdes que se prolongará con varios actos este domingo.

León XIV en la gruta de Lourdes

León XIV en la gruta de Lourdes. Foto: Vatican Media

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