“Soy cristiano”: el humorista Manu Sánchez carga en prime time contra el odio y la violencia

Durante la última entrega de ‘El perro andaluz’, el cómico sorprende a la audiencia de la televisión pública con un alegato a favor de la defensa del débil, atribuyendo su ideología a la educación de sus monjas

Manu Sánchez durante el monólogo
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En la última entrega de “El perro andaluz” en la 1 de TVE, el humorista y presentador Manu Sánchez no solo se presentó ante la audiencia con su habitual sátira política más ácida, sino que lanzó un profundo y personal alegato en horario de máxima audiencia. En un encendido monólogo en el que repasó la actualidad nacional e internacional –desde Donald Trump hasta el desahucio de una anciana de 87 años en Madrid–, Sánchez sorprendió a la audiencia con una declaración de principios rotunda: “Paren rotativas, soy cristiano”.



Alumno de las compasionistas

Lejos de ofrecer un mensaje complaciente, el presentador andaluz vinculó sus creencias a la justicia social y a la defensa del más débil, atribuyendo su forma de pensar a la educación que recibió de las monjas de su colegio, de origen francés y “muy modernas”. Se refería al Colegio Nuestra Señora de la Compasión, regentado por las compasionistas –como se conoce a las Religiosas de Nuestra Señora de la Compasión, fundadas en 1817 por el sacerdote diocesano Mauricio Garrigou y la religiosa Juana María Desclaux–, en la localidad sevillana de Dos Hermanas. Un centro al que ya como humorista a acudido a diferentes actos. De hecho demostró saberse el himno de la congregación de memoria.

“Así que ya tenéis a quién echarle las culpas de todita la tontería y pajarito que tiene este perro andaluz en la cabeza”, reclamó ante quienes critican que la televisión pública es un reflejo de las políticas gubernamentales. “Que si comunista, que si paniaguado, que si socialista, que si comprado, que si bandido, que si rojo peligroso, que si traidor”, enumeró Sánchez, para zanjar el asunto afirmando: “Soy lo mismo que he sido desde que soy un niño, porque son los valores que me han inculcado”.

Un cristianismo centrado en el oprimido

Sánchez dejó claro qué tipo de fe le mueve. Explicó que se considera seguidor del pasaje evangélico que reza: “tuve hambre y me disteis de comer, tuve sed y me disteis de beber, fui forastero y me acogisteis, estuve desnudo y me cubristeis, enfermo y me visitasteis”.

Con su característico tono irónico, restó importancia a los aspectos sobrenaturales de la religión, afirmando que “lo de los superpoderes me impresiona menos y me interesa nada”. Para él, la magia pasa a un segundo plano frente a la figura de un Jesús más terrenal: “A mí el Cristo que me interesa es el revolucionario, el contestatario, el rebelde, el humano, el que perdió las elecciones”. Recordó, además, que “Jesucristo se presentó a unas elecciones y la mayoría votaron a Barrabás”.

En un claro mensaje contra la polarización y la deshumanización que domina parte del debate público actual, el presentador afirmó que “por culpa de mis monjas tengo el cerebro adulterado” para considerar inaceptables la violencia y la injusticia. En una rápida enumeración de los horrores que vemos en las noticias, Sánchez sentenció con firmeza que asesinar niños, el genocidio, arrasar con población civil o “pisar y humillar a la gente vulnerable por no regular el mercado” es, sencillamente, “malo”.

Para Sánchez, intentar ser buena persona en los tiempos que corren parece una tarea quijotesca, pero necesaria. “En esta espiral de violencia que hay ahí fuera parece que pierde el primero que perdone”, lamentó el humorista, insistiendo en que el verdadero mensaje de su educación consiste en estar “al pie de la cruz de los que sufren”. “Llámale teoría de la liberación, defender al oprimido, rojo peligroso, democristiano, estar con el débil o simplemente ser cristiano”, concluyó en uno de los momentos más aplaudidos de su intervención.

Manu Sánchez cerró su alegato asumiendo que “intentar ser buena gente no está de moda ni da visita”, pero manteniéndose firme en sus convicciones para el futuro: “Solo quiero poder enseñarle a mis hijos lo que mis monjas a mí me enseñaron. Ser un cristiano es querer al prójimo como a ti mismo e intentar ser machaconamente bueno”.

Manu Sánchez durante el monólogo

Manu Sánchez durante el monólogo. Foto: TVE

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