Enrique Lluc
Doctor en Ciencias Económicas

Amar la incertidumbre


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Si alguna cosa nos ha enseñado la pandemia es que muchas de las certezas y seguridades que teníamos han saltado por los aires. El control que teníamos sobre lo que nos rodea, las seguridades sobre las que asentábamos nuestra existencia han desaparecido y la incertidumbre se ha apropiado de parte de nuestras vidas.

Esta circunstancia nos recuerda que la vida es siempre incertidumbre, que nuestras seguridades son pocas porque todo cambia, nada permanece. La vida siempre es diferente a como lo era hace unos meses y a como lo será en el futuro.



Nosotros queremos tener siempre seguridades, buscamos controlarlo todo porque eso nos hace sentirnos seguros, porque tenemos miedo a la incertidumbre. Ese es el pecado original que describe el génesis cuando habla del “árbol de conocer el bien y el mal”(Gen 2,17). Comer de ese árbol supone controlarlo todo, ser como dioses, bien lo sabía la serpiente cuando les dijo “cuando comáis de él se os abrirán los ojos y seréis como Dios” (Gen 3,5).

Esta es la principal tentación que tenemos y nos es muy fácil caer en ella, querer controlarlo todo, pretender ser como dioses para que todo esté bajo nuestro control. Sin embargo la realidad es tozuda y nos muestra constantemente que es imposible que lo tengamos todo controlado, que la incertidumbre es la que reina en nuestras vidas.

coronavirus, desescalada

Por ello, en lugar de empeñarnos en intentar controlarlo todo, en lugar de realizar esfuerzos denodados para alejar la incertidumbre de nuestras vidas, la pandemia nos recuerda que la incertidumbre es consustancial a la existencia, que no podemos evitarla por mucho que lo pretendamos. En lugar de buscar comer de manzanas que nos den seguridades (objetos, teorías, personas, dinero, etc.) debemos aprender a amar la incertidumbre, porque eso es amar la vida.

Vivir y disfrutar cada momento sabiendo que no podemos controlar ni el futuro ni lo que estamos viviendo es una enseñanza importante, ser conscientes de que por mucho que lo intentemos, la vida nos va a sorprender y siempre va a haber cosas que se nos van a escapar. Amar esta incertidumbre es un elemento clave para vivir plenamente en tiempos de post-pandemia.