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José Lorenzo, redactor jefe de Vida Nueva
Redactor jefe de Vida Nueva

Abascal y la ‘Iglesita cobarde’


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Los nietos de los que gritaban “Tarancón al paredón” y renegaban de Pablo VI están digiriendo muy malamente la entrevista de Francisco en La Sexta y algunos de su mensajes, que van contra la línea de flotación de la extrema derecha patria que asoma en las encuestas. Olvidan que no son mensajes del “ciudadano Bergoglio”, como dice el neocaudillo Santiago Abascal, sino Evangelio.

Los abuelos se indignaron contra una Iglesia que dejó el palio en la sacristía y empezó a cantarle las cuarenta al régimen franquista. Y los nietos se molestan porque este Papa fomenta una inmigración sin control, que llenará Europa de moros que acabarán con sus raíces cristianas y, encima, le pone peros al capitalismo, lo mismo que Cáritas, a la que los cachorros ultras ponen muchos reparos y quieren boicotear.

A Abascal no le convence este Papa y por eso se lleva el catecismo en el bolsillo, que no admite glosas peregrinas, sino doctrina segura con la que moverse. Pero ni ahí podrán encontrar apoyatura para sus muros y cordones sanitarios frente a grupos sociales que no son de su agrado.

Santiago Abascal, lñider de Vox, en un acto en Barcelona en marzo de 2019

Lo malo es que, como los abuelos, los nietos pueden encontrar también en esta Iglesia a cardenales, obispos, sacerdotes y laicos que ven la realidad circundante a través de la misma cerradura de la que quieren tener la llave a partir del 28 de abril.

Eclesiásticos que, cada vez con más descaro, hacen frente a esta ‘Iglesita cobarde’ de la que se avergüenzan y que están dispuestos a bendecir, a golpe de tradición, lo que quien confraterniza con folloneros como Évole no quiere seguir haciendo: poner barreras ni etiquetas o salir con pancartas y palios para recristianizar al que se cruce.

Este tiempo cada vez más bronco, sin resquicios para el debate sereno, les resulta muy propicio. Y les envalentona que pocos en la Iglesia, aunque sea con el Ripalda, salgan a contradecir su atrevida ignorancia.

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