Aunque esta previsto que mañana se haga pública la agenda definitiva del viaje de León XIV a España, hoy han trascendido algunos detalles del que será el acto “más delicado” de su visita a nuestro país. Así al menos lo consideran tanto los organizadores españoles de la peregrinación, como las voces consultadas por ‘Vida Nueva’ en el Vaticano.
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Tal y como adelantó esta revista, Robert Prevost se convertirá en la mañana del lunes 8 de junio en el primer Pontífice que hablará ante los parlamentarios de nuestro país. Ni Juan Pablo II ni Benedicto XVI protagonizaron un evento de este tipo. Sin embargo, es habitual que los Papas hablen ante los responsables políticos de una nación en la sede de la soberanía popular. Uno de los referentes más recientes fue el aclamado discurso de Francisco en Washington en el Congreso de Estados Unidos el 15 de septiembre de 2014.
Entrada a pie
Según ha confirmado la agencia Europa Press, León XIV llegará al Palacio de la Carrera de San Jerónimo sobre las diez de la mañana y entrará a pie atravesando el patio de Floridablanca. Durante unos cincuenta minutos permanecerá en el interior de Las Cortes.
Tal y como expone el teletipo de la agencia española, “tradicionalmente, en las visitas de los jefes de Estado hay un primer saludo en el patio, donde una banda de música interpreta los himnos del país del invitado y también el de España”.
Saludos varios
Después, acompañado por la presidenta del Congreso de los Diputados, la socialista Francina Armengol, y previsiblemente también por el presidente del Senado, el popular Pedro Rollán, el Papa se dirigirá al Salón de Pasos Perdidos, donde le esperará una línea de saludo con los miembros de las Mesas de ambas Cámaras y los portavoces de los distintos grupos parlamentarios. Es más que previsible, que en este turno de saludos se encuentre también el presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo.
En ese mismo Salón de Pasos Perdidos, siempre según Europa Press, tendría lugar el tradicional intercambio de regalos y el Papa podrá firmar en el Libro de Honor del Congreso.
Será entonces cuando León XIV pasará al hemiciclo de la Cámara Baja, para participar en una sesión conjunta de Congreso y Senado, esto es, con diputados y senadores. Esta suma de parlamentarios suele producirse en actos solemnes, como sucede cuando interviene Felipe VI en calidad de jefe del Estado.
Acogida socialista
Una vez año, la presidenta Armengol será la encargada de pronunciar unas palabras de bienvenida al invitado. Justo después, tomará la palabra León XIV, en su condición de jefe del Estado del Vaticano. Según ha podido saber ‘Vida Nueva’, la relevancia de este discurso es tal, que ya se estaría preparando el texto que pronunciará Robert Prevost.
Más allá de la impronta personal del Pontífice, en este tipo de alocuciones, son varias las manos que asesoran al Papa. Así, se cuenta con la aportación y sugerencias del país de origen, esto es, de los obispos españoles. Y, sobre todo, se cuenta con una supervisión directa de la Secretaría de Estado de la Santa Sede, responsable de la vertiente diplomática, institucional y política de la Iglesia.
Contexto espinoso
Lo cierto es que el marco en el que León XIV pronunciará sus palabras es especialmente espinoso. No solo porque llegue en un momento de especial polarización política. En este sentido, se da por hecho que el Papa norteamericano, amén de incluir alguna cita a su mentor espiritual, San Agustín, evocara a su predecesor, el papa Francisco, y a su encíclica ‘Fratelli tutti’. En este escrito firmado en 2020, Jorge Mario Bergoglio dedicaba un capítulo entero a lo que denominó “la mejor política”, en la que instaba a los responsables públicos a desmarcarse de “populismos y liberalismos” para trabajar juntos “por el bien común”.
En su discurso también tendrá que tener en cuenta los principales temas en los que han situado a la Iglesia en la diana por unos y por otros partidos políticos. Así pues, cualquier referencia a las cuestiones vinculadas a la defensa de la vida, teniendo en cuenta el empeño del Gobierno en incluir el derecho al aborto en la Constitución, podría ser interpretado como un ataque a Moncloa y a la izquierda. Por otro lado, reivindicar la acogida de los migrantes y redoblar el visto bueno que ayer mismo dio el Vaticano a la regularización iniciada por el Ejecutivo, resultaría incómodo para la derecha.
A las palabras de León XIV habrá que sumar la gresca política y mediática que previsiblemente podrá generarse en estas semanas en tanto que, más allá de ser un jefe de Estado, no se descarta que algunos grupos de izquierda provoquen un plante al Obispo de Roma por el hecho de ser un líder religioso, justificando su ausencia echando mano de cuestiones como la pederastia o el Valle de los Caídos, vinculando a la Iglesia con el nacionalcatolicismo.
