Queda la pregunta de Nietzsche: "¿El malvado Sócrates corrompió [a Platón] después de todo? ¿Habría sido Sócrates el corruptor de la juventud después de todo? ¿Merecía su veneno?".
Al igual que la Sakina, la paz cristiana no es simplemente la ausencia de conflictos externos o un estado de relajación psicológica; es una paz de origen sobrenatural.