El periodismo «católico» tiene necesariamente que repensarse. Y no, no es un texto moralista sobre la ética en el ejercicio de la profesión, sino sobre la verdadera razón de ser de la misma profesión.
- ¿Todavía no sigues a Vida Nueva en INSTAGRAM?
- WHATSAPP: Sigue nuestro canal para recibir gratis la mejor información
- Regístrate en el boletín gratuito y recibe un avance de los contenidos
La función del periodismo a nivel social es buscar la verdad y decir la verdad, por lo que adherir el adjetivo «católico» no debería hacer que fuese distinto. Más aún, la búsqueda de la verdad y el anuncio de la verdad, con la denuncia de la mentira.
Elucubraciones vaticanas al estilo Dan Brown
El tema específico es cómo muchas veces se interpretan los nombramientos que hace el papa desde una frontera ideológica y partidista que ni en los peores partidos políticos se ve.
Resulta que Prévost, según varios vaticanistas, se disgustó por unos cambios que hicieron en el Vaticano en 2023, los anotó en una libreta de pendientes, esperó que lo nombraran papa y ahora decide vengarse castigando al candidato.
Más allá de un tema novelesco, creo que vale la pena reivindicar al papa León XIV, que, sin conocerlo, no actúa así, no pretende corregir algo desde la revancha, sino actúa desde la caridad.
Peor aún, como si el destino de algunos prelados cambiados fuesen un castigo, ¿es que hay diócesis de primera, de segunda y de tercera? ¿Se han puesto a pensar qué dicen los laicos de determinada Iglesia particular cuando leen en las noticias que les mandaron a un obispo castigado porque hizo equis cosa en la Curia? ¿Hay diócesis de castigo y diócesis de premio?
Puedo entender esa lógica en el ámbito secular y sensacionalista, la avidez por tener más tráfico en la web y más likes en las redes sociales, ¿pero en el periodismo católico también?
La verdad como brújula del periodismo
No pretendo que se entienda que el periodismo católico debe ser un diario romántico e idílico de la realidad. Las malas noticias deben darse con la rigurosidad necesaria; la verdad sobre los abusos de cualquier tipo merece ser denunciada; las víctimas también merecen ser atendidas para que sus historias no se repitan. Y todo esto, en honor a la verdad, brújula en el periodismo.
Por ello traigo nuevamente a este espacio a Martín Descalzo, periodista-sacerdote o sacerdote-periodista, que hizo un diagnóstico sobre la profesión cuando tuvo que escribir con prisa una nota que le pedían desde la redacción:
«Henos, pues, aquí, reyes de lo superficial y lo ácido, dirigiendo un mundo que desconocemos, contagiando a los humanos nuestro culto a lo raro, obligándoles a creer que el mundo abunda en hombres que muerden a sus perros, ayudándoles a levantar los puños contra un cielo que habría creado mal las cosas y consiguiendo que el hombre no vea jamás los ríos de amor y de ternura que cruzan por el mundo».
Súmele a eso inventarse las revanchas del papa.
Por Rixio G Portillo
Profesor e investigador de la Universidad de Monterrey.
Foto: Catholic Church England and Wales (CC BY-NC-ND 2.0)
