Cumbre vaticana por la familia: piden levantar la “condena” a las parejas que conviven antes del matrimonio

  • “Aunque no estén a la altura del ideal del matrimonio cristiano, eso no significa que no haya nada bueno en sus relaciones”, afirma el salesiano Timothy Costelloe
  • El obispo auxiliar de Bombay insta a acompañar esta realidad y pone al resto de prelados la “tarea” de “conocer sus historias”

Cumbre vaticana por la familia convocada por León XIV
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‘Los jóvenes y el descubrimiento de la vocación matrimonial’. Sobre esta cuestión ha girado hoy la reflexión en el encuentro del papa León XIV con los presidentes de las conferencias episcopales, que se celebra en el Vaticano del 7 al 14 de octubre bajo el lema ‘Diez años después de Amoris laetitia: anunciar el evangelio con las familias de hoy’.



En la introducción de los trabajos de esta mañana, el cardenal prefecto del Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida, Kevin Farrell, ha sido claro al reconocer que “no podemos ignorar el hecho de que, en la actualidad, el número de matrimonios está disminuyendo en todo el mundo, tanto los matrimonios civiles como los celebrados en la Iglesia”.

¿Son sus causas las mismas en todo el mundo? A esta pregunta tratan de responder los prelados. Una cuestión que, como ha admitido el purpurado norteamericano, preocupa no solo a los obispos, también a los padres cristianos “cuyos hijos sufren soledad, se muestran indecisos a la hora de asumir un compromiso duradero o rechazan categóricamente el camino que ellos mismos emprendieron con alegría”.

El ‘ministro’ de familia del Vaticano ha invitado a mirar el número de divorcios, la variedad de formas de vida en pareja y la influencia de las tendencias culturales predominantes diez años después de la exhortación de Francisco.

Costelloe: “Aunque no se casen, no significa que no haya nada bueno en su relación”

Tras escuchar los testimonios de algunas familias, el arzobispo de Perth (Australia), Timothy Costelloe, SDB, y el obispo auxiliar de Bombay (India), Stephen Fernandes, han reflexionado sobre el tema ‘Escuchar a los jóvenes y acompañarlos en el descubrimiento del valor del matrimonio’.

Costelloe lo hace después de escuchar tanto al clero como a los laicos de su diócesis, según ha comenzado diciendo. En primer lugar, el salesiano ha dejado claro que, debido a la diversidad juvenil, no caben “respuestas fáciles ni soluciones institucionales sencillas”.

“Programas específicos, recursos catequéticos renovados, grupos juveniles parroquiales revitalizados, etc. Estos aspectos son importantes, pero hay algo más fundamental que hay que tener en cuenta: es una cuestión de cultura”, ha advertido Costelloe.

Timothy Costelloe

Timothy Costelloe saluda al papa Francisco en una imagen de archivo. Foto: Vatican Media

“Una cuestión fundamental para muchos es el significado de la sexualidad humana y su vínculo con el matrimonio. En Australia, y probablemente en muchos otros países, el concepto de un vínculo necesario entre la actividad sexual y la procreación, así como la importancia de dicho vínculo en el matrimonio cristiano, ya no se comprende ni se acepta de forma generalizada”, ha explicado Costelloe.

El salesiano ha lamentado que, “dado que tantos matrimonios terminan en divorcio y que también muchas otras relaciones se desmoronan, muchos jóvenes dudan de que un compromiso para toda la vida sea posible o incluso deseable”.

En un discurso, en el que ha invitado en todo momento a la escucha de los jóvenes, Costelloe no ha querido obviar la realidad. Por ejemplo, centrándose en las parejas jóvenes que conviven antes del matrimonio.

“Aunque no estén a la altura del ideal del matrimonio cristiano, eso no significa que no haya nada bueno en sus relaciones: las acogemos en su situación actual y las acompañamos mientras avanzan hacia una expresión más plena del ideal cristiano”.

En este sentido, ha argumentado que “el catolicismo siempre ha tratado de conciliar, en una tensión creativa, la fidelidad a nuestros ideales y el respeto hacia quienes tienen dificultades para estar a la altura de dichos ideales o que, en determinadas etapas de su vida, los consideran poco realistas o poco convincentes”.

“Si centramos el ministerio de la Iglesia y la práctica pastoral en las relaciones de amor, compasión y paciencia, y si nos comprometemos en el arduo camino de un acompañamiento respetuoso, entonces sembraremos semillas que otros cosecharán”, ha subrayado el arzobispo australiano.

Fernandes: “Hay que evitar tanto la indiferencia como la condena”

Por su parte, Fernandes, evitando demonizar a los jóvenes, hizo una defensa cerrada sobre su deseo de autenticidad: “Muchos no están dispuestos a aceptar relaciones caracterizadas por el dominio, la manipulación o la desigualdad. Cada vez más, esperan el respeto mutuo y la igualdad de dignidad entre mujeres y hombres. Rechazan la violencia y cualquier forma de abuso en el seno de las relaciones”.

Luego, el prelado indio ha insistido en el mismo punto que Costelloe: hay que acompañar a las parejas que conviven. “Sus situaciones son diversas y debemos evitar tanto la indiferencia como la condena”, ha recalcado.

“La primera tarea es conocer su historia: ¿por qué han elegido vivir juntos? ¿Qué esperan? ¿Qué miedos u obstáculos se interponen en su camino? ¿Qué hay de bueno en su relación? ¿Dónde podemos vislumbrar signos de generosidad, fidelidad, responsabilidad y gracia?”, se ha preguntado Fernandes.

“Sin embargo, el acompañamiento también debe implicar un auténtico discernimiento. La pregunta no es simplemente: ¿Cómo podemos ayudar a esta pareja a avanzar hacia el matrimonio? Sino también: ¿Están estas dos personas verdaderamente llamadas al matrimonio y preparadas para contraer una alianza matrimonial para toda la vida?“, ha subrayado.

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