El Opus Dei, “a la espera de la resolución” de Torreciudad

La realidad eclesial fundada por san Josemaría Escrivá de Balaguer opta por no valorar el órdago del obispo de Barbastro-Monzón sobre su futuro

Procesión de la Virgen de los Ángeles, en Torreciudad. Fuente: Torreciudad
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“Estamos a la espera de la resolución”. Es la reflexión que comparten fuentes del Opus Dei con ‘Vida Nueva’ con relación al nuevo capítulo del conflicto abierto entre esta realidad eclesial y la Diócesis de Barbastro-Monzón con relación al centro de peregrinaciones de Torreciudad.



Desde la Obra apuestan por guardar silencio ante el órdago lanzado ayer por el obispo Ángel Peréz Pueyo. El pastor aseguró a través de un comunicado que dimitirá en el caso de que la Santa Sede decida que la talla de Nuestra Señora de los Ángeles no retorne a la ermita que fue su emplazamiento durante mil años, hasta que hace medio siglo fue trasladada al santuario.

Expolio a la dignidad

“Vuestro pastor nunca firmaría ese improbable expolio a vuestra dignidad. Pondría en tal caso mi cargo a disposición por lealtad a nuestro pueblo”, exponía el obispo de su puño y letra.

Pérez Pueyo ha reavivado esta batalla ante la próxima la romería de Vírgenes de Ribagorza y Sobrarbe que tendrá lugar el próximo 5 de septiembre. Ese día, la imagen de la Virgen volverá por unas horas al que fue su templo.

Petición al comisario

Según ha podido confirmar ‘Vida Nueva’, tras conocer el deseo del obispo de que la talla participara en el cortejo procesional, desde el Opus Dei se solicitó el visto bueno del comisario plenipotenciario que el papa Francisco designó en 2024 para buscar una solución al conflicto. Se trata del español Alejandro Arellano, que es además el decano del Tribunal de la Rota. Al parecer, Arellano dio su visto bueno, lo que permitirá ver a Nuestra Señora de los Ángeles en su ermita durante una corta estancia.

Precisamente en el escrito de ayer, el obispo arremetía de manera sutil contra el comisario. “He contemplado en estos meses cómo el comisariado plenipotenciario sobre el complejo de Torreciudad se transformaba en una especie de mediación entre ellos y la diócesis, como si este pueblo que esperaba justicia tuviese que aceptar renuncias en vez de defender sus derechos, que originó precisamente la comisión de Torreciudad”, relata Pérez Pueyo. En el comunicado, el pastor plantea que el Vaticano controle directamente las cuentas y la pastoral del centro de espiritualidad mariana vinculado al Opus Dei. Este es el motivo por el que propone que el lugar sea reconocido como “santuario internacional dependiente directamente de la Santa Sede”, lo que implica que Roma “supervise su realidad económica y pastoral”.

La memoria del pueblo

Pérez Pueyo lanza este dardo después de que algunas voces sugirieran que el encontronazo con la Obra vendría motivado por un presunto interés de la Diócesis de recabar más fondos a través de los ingresos de Torreciudad. El obispo niega la mayor: “Hemos renunciado a cualquier compensación económica. No reclamamos el gobierno del nuevo templo, ni sus bienes, ni sus cuentas, ni las entidades o empresas vinculadas a su gestión”.

El obispo Ángel Pérez Pueyo, en Torreciudad

El obispo Ángel Pérez Pueyo, en Torreciudad. Foto: Diócesis de Barbastro-Monzón

El operario diocesano concreta en paralelo su lucha en el retorno de la talla de Nuestra Señora de los Ángeles a su ermita: “La paz de la Iglesia no puede levantarse sobre el silencio de un pueblo al que se pide que renuncie a su propia memoria”.

Fue en 2020, cuando los responsables de Torreciudad se dirigieron al Obispado aragonés con una petición de novación contractual sobre el enclave. El diálogo desembocó en un conflicto en manos de Roma que debe dilucidar sobre la actualización de los estatutos vinculados a un terreno que la Diócesis cedió en 1962 a través de un contrato por tiempo indefinido a la Obra y que incluye una ermita, la imagen de la Virgen, una hospedería y unos terrenos anejos que incluyen un macrotemplo.

Según ha defendido el Opus Dei, en 1966, con motivo de la construcción del macrotemplo, el entonces obispo de la diócesis, Jaime Flores, accedió a que la imagen de la Virgen pudiera ser colocada en el nuevo espacio. Así consta en testimonio notarial firmado el 8 de septiembre de 1966.

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