El cardenal arzobispo emérito de Quebec y ex primado de Canadá, Marc Ouellet, ha ganado su pleito civil por difamación contra una mujer que lo acusó en 2022 de abusos en el marco de una demanda colectiva contra la archidiócesis, según informa The Canadian Press.
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El juez del Tribunal Superior de Quebec, Martin Castonguay, dictaminó que las acusaciones de la mujer contra el también prefecto emérito del Dicasterio para los Obispos -responsabilidad en la que le sucedió en 2023 Robert Francis Prevost, hoy León XIV- carecen de fundamento y ordenó el pago de 100.000 dólares, cantidad que pedía la defensa del cardenal por vulneral el derecho al honor.
Y es que “la sentencia señala que el daño al honor de quien fuera papable en el cónclave que eligió a Francisco “se ve agravado por el instrumento elegido, es decir, la demanda colectiva dirigida principalmente contra pedófilos religiosos, equiparando así al cardenal, a los ojos del ‘ciudadano común’, con ese grupo de individuos”.
El purpurado ya ha confirmado que donará los 100.000 dólares a organizaciones que luchan contra el abuso sexual que sufren los pueblos indígenas en Canadá.
Dominique Ménard, abogado de Ouellet, mostró su satisfacción con la sentencia en un comunicado, pues “reafirma un principio fundamental: incluso en el contexto de un proceso judicial, las acusaciones graves deben basarse en hechos precisos y relevantes y presentarse con el rigor que exige su gravedad”.

Cardenal Marc Ouellet. Foto: Vatican Media
El juez dice que el testimonio no es “ni creíble ni fiable”
En síntesis, “el Tribunal determina que las alegaciones que describen los cuatro hechos citados en el contexto de la demanda colectiva son falsos”, se recoge en el escrito publicado el 31 de agosto. No obstante, a principios de agosto, el Tribunal aprobó un acuerdo extrajudicial de 31,5 millones de dólares en esta demanda colectiva.
La realidad es que la mujer, hoy de 41 años -tenía 23 y 25 cuando según su testimonio habrían tenido lugar los hechos- había acusado al purpurado de tocarla sin su consentimiento en tres ocasiones entre 2008 y 2010, mientras ella se formaba o trabajaba como agente de pastoral.
Así, afirmó sentirse “acosada” en un cuarto hecho cuando supuestamente el jefe de la fábrica de obispos durante 13 años se habría sentado a su lado en presencia de otras personas.
Sin embargo, el juez determina ahora que la mujer cambió su versión en varias ocasiones, por lo que su testimonio “no era ni creíble ni fiable”. Es más, “sus acusaciones carecen de fundamento hasta tal punto que, estratégicamente, decidió restar importancia a los tres primeros sucesos”, recoge la sentencia.

