El Vaticano acelera el proceso de la ‘rebelde pacifista radical’ Dorothy Day hacia los altares

El Dicasterio para las Causas de los Santos aprueba la fase de investigación, mientras su inquebrantable postura contra la guerra sigue generando debate

Dorothy Day
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El camino hacia la canonización de Dorothy Day ha dado un paso decisivo después de que el Dicasterio para las Causas de los Santos en el Vaticano aprobara la parte de la investigación correspondiente de esta oblata benedictina. Este avance formaliza un inmenso esfuerzo de recopilación documental que quedó en evidencia cuando la archidiócesis de Nueva York envió 137 cajas con material exhaustivo sobre su vida en diciembre de 2001.



Una figura poliédrica

Sin embargo, el proceso de beatificación de la legendaria activista no está exento de retos. Su arraigado pacifismo ha sido señalado como un obstáculo para su causa, tal como recoge la web ‘Catholics for the Common God’ de Michael Fox. El compromiso de Day con la paz fue tan firme que, durante el desarrollo del concilio Vaticano II, llevó a cabo un ayuno para exigir el reconocimiento oficial de la objeción de conciencia y la condena explícita a los ataques contra las poblaciones civiles. Pese a estas posturas profundamente radicales para su época, ella siempre mantuvo y defendió una estricta moralidad católica.

La fascinación por su compleja figura –fue periodista, activista social y oblata benedictina anarquista cristiana estadounidense– abarca tanto su impacto teológico como su profunda vocación de servicio humano. La devoción popular, de hecho, la acompañó en vida; una carta de julio revela que incluso personas desconocidas se acercaban a Dorothy Day para pedirle que rezara por ellos.

Más allá de los grandes debates que rodean su proceso en los pasillos vaticanos, su legado de santidad se sostiene sobre la humildad de sus acciones más cotidianas, siendo recordada con cariño por quienes testifican que ella, simplemente, les “enseñó a lavar los platos”.

Una vida intensa

Dorothy Day (1897–1980) fue una destacada periodista, activista social y figura fundamental del catolicismo estadounidense del siglo XX. En su juventud, llevó una vida bohemia en Nueva York, trabajando como escritora para diversas publicaciones de corte socialista y anarquista, al tiempo que participaba activamente en movimientos sufragistas y pacifistas.

Tras el nacimiento de su hija y una profunda búsqueda espiritual, Day se convirtió al catolicismo en 1927, un paso que transformó su vida por completo pero que no disminuyó en absoluto su compromiso radical con la justicia social y la defensa de los más vulnerables.

En 1933, junto al pensador francés Peter Maurin, cofundó el Movimiento del Trabajador Católico (‘Catholic Worker Movement’). A través de su periódico homónimo y la creación de “casas de hospitalidad”, Day dedicó el resto de su vida a servir directamente a los más pobres, combinando las obras de caridad con una firme postura pacifista y la férrea defensa de los derechos laborales. Ha sido reconocida como “sierva de Dios”, por ello se sigue con el proceso de beatificación y canonización.

Durante su histórico discurso ante una sesión conjunta del Congreso de los Estados Unidos en septiembre de 2015, el papa Francisco destacó a Dorothy Day como uno de los cuatro grandes ciudadanos que forjaron los valores fundamentales del país, situándola junto a Abraham Lincoln, Martin Luther King Jr. y el monje cisterciense Thomas Merton. Entonces el pontífice elogió su activismo social, su pasión por la justicia y su incansable defensa de los oprimidos, subrayando que su compromiso cívico estaba profundamente inspirado por el Evangelio, su fe católica y el ejemplo de los santos. Con esta mención, Francisco reivindicó internacionalmente el legado pacifista de la cofundadora del Movimiento del Trabajador Católico, presentándola como un modelo contemporáneo de cómo la convicción espiritual debe traducirse en acciones concretas para construir una sociedad más equitativa.

Dorothy Day

Dorothy Day. Foto: Archivo Vida Nueva

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