León XIV denuncia en el ángelus que la “guerra no hace más que provocar otra guerra”

El Papa hizo un llamamiento para que el derecho humanitario llegue a Sudán y a las víctimas civiles de Rusia y Ucrania

León XIV denuncia en el ángelus que la “guerra no hace más que provocar otra guerra”
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Durante el habitual rezo del ángelus de este domingo, el papa León XIV se dirigió a los fieles y peregrinos congregados en la Plaza de San Pedro desde la ventana del Palacio Apostólico, ofreciendo un mensaje centrado en la humildad, la fe y la superación de la fragilidad humana en tiempos de dificultad.



Además de su reflexión, en el momento de los saludos, tras la oración, el Papa quiso mostrar su cercanía la “trágica situación que vive Sudán” e hizo una llamamiento a las autoridades y la comunidad internacional para mostrar su ayuda humanitaria ante el sufrimiento de la población. También lamentó las “noticias dolorosas” de los muertos inocentes en Ucrania y Rusia, mostró su cercanía ante las familia de las víctimas civiles y todos los que sufren a la “llamamiento a que se respete el derecho humanitario y cesen en ambas partes los ataques contra objetivos civiles” ya que la “guerra no hace más que provocar otra guerra” e instó a la diplomacia y el diálogo como camino para la paz.

Además alabó la celebraciones en Asís, ciudad que visitó el Papa el pasado jueves con motivo del día del Perdón, y repasó el santoral de estos días: santo Domingo, Edith Stein, san Lorenzo o santa Clara como figuras sobre la que los jóvenes pueden reflexionar estos días.

Previamente, en su reflexión, a partir de las lecturas de la misa de este 19º Domingo del Tiempo Ordinario, el Papa meditó sobre el pasaje del evangelio de san Mateo (Mt 14,22-33), en el que Jesús camina sobre las aguas del lago de Galilea para ir al encuentro de sus discípulos, quienes luchaban contra una fuerte tormenta.

La experiencia de la debilidad frente al éxito

El pontífice destacó el fuerte contraste que vivieron los apóstoles: de ser partícipes del milagro de la multiplicación de los panes y los peces, pasaron a sentirse “frágiles y asustados ante la amenaza de las olas y el viento en contra”.

Según explicó el Papa, la verdadera fe de los discípulos no nació del triunfo previo, sino del reconocimiento de sus propios límites. “Para llegar a esto, no les bastó haber presenciado un milagro, ni haber tenido éxito ante la gente: tuvieron que pasar por la experiencia de su debilidad y, en ella, reconocer la presencia de Dios”, sentenció. Fue a través de esa vulnerabilidad que pudieron encontrar la paz en medio de la tempestad.

Una invitación a la humildad y la confianza

León XIV extrajo de este relato bíblico una enseñanza fundamental para la vida cotidiana de los creyentes, alertando sobre dos extremos peligrosos: la soberbia y la desesperanza.

El milagro, señaló el Papa, nos enseña “ante todo, a no dejarnos llevar por el éxito y a no ser nunca presuntuosos; y, al mismo tiempo, a no desesperarnos, ni siquiera en los momentos de oscuridad, cuando nos sentimos impotentes ante los problemas y, a pesar de nuestros esfuerzos, nos parece que vamos más hacia atrás que hacia adelante”.

Para concluir su alocución antes de la oración mariana, León XIV recordó a los fieles que Jesús nunca abandona a los suyos en las dificultades. El pontífice ofreció una guía práctica para atravesar las adversidades diarias, asegurando que si los creyentes acogen a Cristo “con humildad en la barca de nuestra vida –con la oración, con los sacramentos, con la escucha de su Palabra–, en Él encontraremos la paz, encontraremos luz y fuerza para nuestro camino”.

León XIV, durante el rezo del ángelus

León XIV, durante el rezo del ángelus. Foto: EFE

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