“No podemos conformarnos con una comunión anestesiada”. A pocos días de la llegada de León XIV a Francia, el cardenal Jean-Marc Aveline ha situado en el diálogo, la escucha y la capacidad de convivir con las diferencias algunos de los principales desafíos que el Papa encontrará en un país marcado al mismo tiempo por la secularización y por un renovado interés de jóvenes y adultos por la fe.
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El arzobispo de Marsella y presidente de la Conferencia Episcopal Francesa ha repasado en una entrevista con La Croix algunas de las cuestiones que atravesarán el viaje de León XIV a París, Lourdes y Metz, previsto del 25 al 28 de septiembre: desde el crecimiento de los catecúmenos hasta la crisis de los abusos, pasando por la polarización política, la eutanasia, el diálogo interreligioso o las raíces cristianas de Europa.
Para Aveline, sin embargo, el primer reto está antes incluso de la llegada del Papa. Ha pedido a los católicos que se preparen interiormente para una visita que considera “una gracia para nuestro país, para nuestra Iglesia”. “Lo que recibamos durante esta visita solo podrá dar fruto en un terreno que haya sido preparado”, ha explicado.
Una “crisis espiritual” y nuevos catecúmenos
El cardenal reconoce haberse sorprendido por el entusiasmo que está generando la visita también fuera de los ambientes católicos. Una reacción que relaciona con una crisis que, a su juicio, va más allá de las instituciones religiosas.
“Para mí, este viaje ofrece un remedio espiritual a esta crisis espiritual”, ha afirmado. Algo que, considera, “afecta a los creyentes, pero también a muchos otros”.
Es en este contexto donde sitúa otro de los fenómenos que están llamando la atención de la Iglesia francesa: el aumento de personas que piden recibir el Bautismo o regresar a la fe.
Aveline reconoce que esta realidad convive con otra muy distinta. Disminuyen los bautismos infantiles y otros sacramentos y algunas comunidades religiosas atraviesan dificultades. Pero, al mismo tiempo, “hay personas que descubren a Cristo, a veces por caminos caóticos, por sendas que nosotros, la Iglesia, no habíamos trazado”.
El Papa ante una Francia polarizada
La visita tendrá lugar además cuando Francia comienza a mirar ya hacia las elecciones presidenciales de 2027, en un escenario político marcado por una fuerte polarización.
Aveline espera que León XIV recurra en este contexto a la Doctrina Social de la Iglesia y, especialmente, a dos de sus principios: “la dignidad de la persona humana y la unidad de la familia humana”.
Pero ha destacado también otro asunto presente en ‘Magnifica humanitas’: la posibilidad de mantener un diálogo real cuando las posiciones se alejan. Se trata, ha explicado, de “intercambiar ideas confrontando diferentes opiniones, escuchándolas y cultivando los matices, sin sucumbir inmediatamente a la polarización y a una lógica de exclusión”.
Y esta dificultad no termina en la política. “Nuestras comunidades cristianas están atravesadas por las mismas fisuras que la sociedad”, reconoce. “La comunión no consiste simplemente en yuxtaponer nuestras diferentes sensibilidades; requiere hablar entre nosotros, expresar nuestras diferencias, nuestros desacuerdos”.
“Todo hombre, toda mujer, es un hermano, una hermana por quien Cristo murió”,. Eso no significa, ha matizado, hacerlo “con ingenuidad”, sino mantener la libertad y saber “resistir las ideologías”. “Lo opuesto a la unidad no es la diferencia, sino el deseo de uniformidad”, ha resumido.
Lourdes y el final de la vida
Otro de los momentos especialmente sensibles del viaje será Lourdes, donde León XIV se encontrará con enfermos y personas en situación de vulnerabilidad. La visita llega mientras la Iglesia francesa mantiene su oposición a la legislación que abre la puerta al suicidio asistido y, en determinados supuestos, a la eutanasia.
“Si el mensaje de la Iglesia sobre la vida es solo firme, puede dar la impresión de que simplemente defiende una causa”, ha advertido Aveline.
Por eso, considera necesario que esa defensa nazca también de “escuchar y acompañar a las personas y sus experiencias”. Lourdes, ha dicho, es “un laboratorio de auténtica humanidad”.
Escuchar a las víctimas también para revisar la Iglesia
En Lourdes está previsto además uno de los encuentros más delicados de la visita: la reunión privada de León XIV con víctimas de violencia sexual dentro de la Iglesia.
“Necesitamos reflexionar sobre qué aspectos de la autocomprensión y la organización de la Iglesia han sido erróneos o requieren una revisión”, ha afirmado el purpurado.
El cardenal considera que ese trabajo teológico y eclesiológico debe realizarse también con las propias víctimas porque poseen “un conocimiento experiencial” que debe ser tenido en cuenta “del mismo modo que el conocimiento teológico e intelectual”.
Metz: Europa y la paz
La última etapa llevará al Papa a Metz, una parada que, según Aveline, el propio León XIV quiso incluir pensando en Europa. “Es importante no limitar la visión de Europa a aquello en lo que se han convertido sus instituciones”, ha indicado.
Metz acogerá además un encuentro interreligioso a pocas semanas del 40º aniversario de la histórica jornada de oración por la paz convocada por Juan Pablo II en Asís en 1986.
Para Aveline, el encuentro servirá para recordar “a todas las religiones, empezando por la nuestra, su responsabilidad con la paz”.
“En los conflictos, la tentación de explotar el poder de la religión es siempre grande”, ha advertido. Por eso, considera que cada tradición religiosa debe encontrar, tanto dentro de sí misma como en el encuentro con las demás, los recursos necesarios “para resistir esta explotación”.
