En un perfecto castellano. Nada más terminar el rezo del ángelus ante las miles de personas que le acompañaban en la Plaza de San Pedro este domingo 2 de agosto. León XIV situaba en primer lugar de su habitual análisis semanal de la realidad del mundo la crisis humanitaria y geopolítica que atraviesa estos días España.
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“Sigo con preocupación la alarmante situación en Ceuta”, exponía el Papa. Con este punto de partida, el Pontífice agustino planteó la necesidad de que se puedan encontrar “soluciones de paz, estabilidad y justicia”.
La patrona como intercesora
Además elevó su oración a Dios, “por medio de la intercesión de Nuestra Señora de África”, patrona de la Ciudad Autónoma que estos días celebra su fiesta mayor.
Se trata de la primera vez que el Papa se pronuncia sobre lo sucedido en Ceuta después de la avalancha masiva de migrantes que tuvo lugar este jueves y que llegó a superar las 60.000 personas.
Rezar por la paz
Tras su reflexión sobre lo sucedido en España, León XIV invitó a los presentes a “continuar rezando por la paz”, para que se encuentren “soluciones diplomáticas a los conflictos”, con la mirada puesta especialmente en los niños, ancianos y enfermos. “Que el Señor dé consuelo a quienes sufren y bendigan las obras de quienes llevan ayuda”, subrayó el Pontífice.
A la luz del Evangelio de la multiplicación de los panes y los peces, verbalizó que “Cristo sacia realmente el hambre de la humanidad, nuestra hambre de verdad y de vida”.
La avaricia como enfermedad
Aterrizándolo en el hoy, el Papa alertó de la actual sociedad consumista: “la acumulación y el descarte son las dos caras de un mismo mal: la avaricia”. Así presentó esta “enfermedad del alma” que “lleva a perder los sentidos porque embriaga de riquezas, hasta el punto de olvidar a aquellos que lloran de hambre y gritan de sed”.
A partir de ahí, denunció cómo “ante la opulencia de las cosas que se corrompen, están las manos tendidas de quienes no tienen qué comer, las casas destruidas de quienes no tienen paz”.
A modo de ejercicio práctico frente al egoísmo para todos lo que se encontraban en la plaza, León XIV comentó que “también las vacaciones pueden convertirse en tiempo de serena fraternidad, incluyendo a quienes están a nuestro lado y pasan necesidad”.

