Mateo González Alonso, SDB
Redactor de Vida Nueva Digital y de la revista Vida Nueva

¿Se van borrando las huellas de León XIV en España?


Ha pasado un mes y medio desde que el papa León XIV concluyera su intenso viaje apostólico a España el pasado 12 de junio de 2026. Con la perspectiva que va dando el tiempo, el verano es el momento perfecto para releer y hacer un nuevo balance reposado de lo que supuso esta visita.



Lo hago releyendo el diario que pude ir haciendo en esta página en mi blog especial ‘Peregrinar con León XIV’. A través de siete apresuradas reflexiones que iban más allá de la crónica periodística, este espacio sirvió para descubrir cierta trastienda del recorrido papal por Madrid, Barcelona y Canarias. O al menos ese era el objetivo.

El papa León XIV tras bendecir la Torre de Jesús en la Sagrada Familia de Barcelona. Foto: EFE

Las huellas

Tomando prestadas algunas de aquellas reflexiones, repasamos los grandes hitos y reflexiones que, podríamos decir, quedaron en mi diario sobre la presencia del pontífice:

  • Los contrastes de Madrid: En sus primeras entradas, el blog nos invitó a reflexionar sobre la dualidad de los actos en la capital. Por un lado, la espectacularidad de la vigilia bajo los focos de la Castellana contrastó fuertemente con el recogimiento y el silencio vivido en Carabanchel. Además, el diario planteó el debate sobre si la visita a Madrid respondió a su estatus de capital de España o al papel intrínseco de la propia Iglesia local.
  • Un Corpus Christi para la historia: El domingo 7 de junio, León XIV marcó un hito sin precedentes al presidir la solemnidad del Corpus Christi fuera del entorno de Roma. Desde luego queda para el recuerdo el rotundo éxito de convocatoria y la organización de una sencilla procesión aderezada con sabor a folklore español, recordando que en una visita del Papa “no hay actos menores”.
  • La comunión de las “cuatro Españas”: El viaje apostólico se erigió como un despliegue de comunión y de unidad dentro de la diferencia, tal y como el pontífice reclamó durante su acto en el Bernabéu. La luminosa cruz de la Sagrada Familia actuó en sus textos como un aglutinante y una invitación a “alzar la mirada” hacia esa universalidad.
  • Tecnología y espiritualidad en la Sagrada Familia: A su paso por Barcelona, el Papa asistió a la bendición de la torre de Jesucristo acompañada de un espectáculo de música, luz y canto. Esta experiencia fue sin duda una paradoja increíble y un abrazo íntimo entre la milenaria espiritualidad cristiana, la visión de un arquitecto modernista y la tecnología actual.
  • El “seísmo emocional” de Canarias: Uno de los momentos cumbre fue la histórica parada en las Islas Canarias por primera vez para un pontífice, cumpliendo así el anhelo postergado de su predecesor, el papa Francisco. El paso por Gran Canaria ha sido un auténtico terremoto o “seísmo emocional” para una tierra que lleva años lidiando con realidades muy dolorosas.

Una Iglesia viva

A modo de conclusión, en la última entrada del diario de este viaje papal, se preguntaba qué imagen se llevaba León XIV de España tras un viaje que generó multitud de interrogantes y profundas reflexiones. Hoy, mes y medio después de su marcha, la lectura pausada de estas reflexiones nos confirma que no fue un viaje institucional más, sino una radiografía exhaustiva y emocionante de una Iglesia viva.

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El papa León XIV durante el encuentro con más de un millar de inmigrantes en el muelle de Arguineguín, en la isla de Gran Canaria. Foto: EFE