Piero Pioppo: “El Estado requiere de una base moral previa para no caer la arbitrariedad”

El nuncio participa en la Escuela de Verano organizada por la Fundación Pablo VI, la Conferencia Episcopal Española y la Universidad Pontificia de Salamanca

Piero Pioppo, en la Fundación Pablo VI. Foto: FPVI
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El nuncio en España, Piero Pioppo, considera que “toda decisión política toca personas de carne y hueso, especialmente a las más vulnerables”. Fue una de las reflexiones que lanzó ayer por la tarde durante la ponencia que impartió en la Escuela de Verano organizada por la Fundación Pablo VI, la Conferencia Episcopal Española y la Universidad Pontificia de Salamanca. El embajador vaticano fue presentado por Laura Moreno, directora de las residencias de opositores y
posgraduados de la Fundación Pablo VI



El diplomático de origen italiano defendió “el consenso moral como fundamento de la sociedad democrática”. “Junto a las respuestas técnicas y las reformas legales, el Papa León XIV nos propone una renovación moral teniendo como referente el respeto a la intrínseca dignidad de toda persona humana”, señalo. A la par, defendió que “un futuro mejor depende de la formación y consolidación de la conciencia moral y de la colaboración de todos”.

Consensos sociales mudables

“La Iglesia aprecia el sistema de la democracia en la medida que asegura la participación de todos los ciudadanos y garantiza a los gobernados la posibilidad de elegir y controlar a sus propios gobernantes, o bien la de sustituirlos oportunamente de manera pacífica”, expuso Pioppo tomando como referencia la encíclica ‘Centesimus annus’ de Juan Pablo II.

Para el nuncio, “la sociedad auténticamente justa se edifica sobre el reconocimiento de la dignidad inviolable de la persona humana, que precede al Estado y no está subordinada a consensos sociales mudables o al vaivén de las mayorías de cada momento”. Con este punto de partida enumeró algunas premisas vinculadas a la dignidad como el hecho de que la justicia pone límites a la fuera, la pertenencia de los pobres a la comunidad o que el extranjero es acogido conforme a su dignidad”.

Los más necesitados

Con referencias en su conferencia a Juan Pablo II, Benedicto XVI y León XIV, pero no a Francisco, el nuncio se detuvo en esta acogida al migrante al remarcar que forma “parte del rico patrimonio de la Doctrina Social de la Iglesia que sugiere al Estado la atención a los más necesitados”.

De hecho, se remitió a las constantes referencias de León XIV a este fenómeno en su reciente visita a España, deteniéndose en la necesidad de “ofrecer vías seguras y legales, la acogida respetuosa y posibilidades reales de integración, el derecho a permanecer en la propia tierra; generar condiciones de paz, seguridad y de vida digna frente a las dificultades generadas por las desigualdades económicas y los efectos de la crisis climática”.

Laura Moreno y Piero Pioppo, en la Fundación Pablo VI. Foto: FPVI

Laura Moreno y Piero Pioppo, en la Fundación Pablo VI. Foto: FPVI

Con la centralidad de la dignidad humana como eje, alertó de que “la persona no puede ser cosificada porque se la privaría del valor absoluto que intrínsecamente le pertenece”. Es más, apuntó que “los valores de la libertad, la igualdad, la solidaridad, la tolerancia, la justicia o la reciprocidad serían mera formalidad sin el respeto a la verdad sobre el ser humano y a los valores objetivos que dimanan de la dignidad de la persona humana”. En esta misma línea, comentó que “el Estado requiere de una base moral previa para no caer la arbitrariedad”.

El ejemplo de la Transición

Durante su alocución, Pioppo puso en valor la Transición española como modelo de consenso moral en materia política. De la misma manera, repasó algunos de los principales conceptos que León XIV desarrolló ante Las Cortes hace un mes, como la primacía de la dignidad humana, la libertad de pensamiento, de conciencia y de religión, el bien común, el derecho de los padres a elegir la educación de sus hijos o el valor de la paz.

Con el lema del viaje como referente, el nuncio instó a la sociedad española a tener “altura de miras”, al estilo de la Escuela de Salamanca, tal y como el propio Papa expresó en el Congreso de los Diputados.

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