León XIV ha invitado, en la misa en el Estadio de Gran Canaria -y también se ha podido seguir en pantallas en el Gran Canaria Arena y en el anexo-, a “rezar juntos por los hermanos y las hermanas que han perdido la vida en el mar”.
- ¿Todavía no sigues a Vida Nueva en INSTAGRAM?
- WHATSAPP: Sigue nuestro canal para recibir gratis la mejor información
- Regístrate en el boletín gratuito y recibe un avance de los contenidos
El Papa ha presidido la eucaristía ante la imagen de la Virgen del Pino, patrona de la diócesis, y el Cristo de Telde, pero ha sido después de darse una vuelta por el recinto, a donde entró pasadas las 18:00 horas, para saludar a los fieles. Y, como se está convirtiendo en tradición, bendecir a varios bebés mientras sonaba el himno de la visita: ‘Alza la mirada’.
La ceremonia, que ha comenzado con la procesión de entrada, ha buscado ser representativa de la realidad local, por eso las lecturas, salmos, peticiones y ofrendas han estado repartidos entre los distintos movimientos, vocaciones e islas pertenecientes a la diócesis.
Así, han participado un joven laico de Lanzarote, un benedictino de Gran Canaria, una madre de familia de Fuerteventura, un diácono, un niño de las juventudes vicencianas, un profesor de Fuerteventura, una familia focolar, religiosas agustinas, la directora de un colegio público, un joven migrante que llegó a Arguineguín en 2020 y ahora juega en la cantera de la Unión Deportiva Las Palmas, una mujer senegalesa, una profesora de un centro de educación especial, una familia del Camino Neocatecumenal o un matrimonio de Equipos de Nuestra Señora.
“Celebrando con ustedes esta Eucaristía, quiero antes que nada dar gracias al Señor por tanto bien que se hace aquí cada día, confiándole el compromiso de todos y al mismo tiempo los sufrimientos de los que esta tierra es testigo”, ha remarcado el Pontífice ante los 40.000 fieles presentes, que han seguido la misa con la música del Coro y Orquesta Filarmónica de Gran Canaria, utilizando instrumentos canarios como las chacaras.
En la Solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús, ha instado a los feligreses a pedir “al Señor que en este momento estén vivos en nosotros los mismos sentimientos de humanidad, misericordia y compasión del Corazón del Salvador”.
León XIV y la caridad de Dios
En su catequesis, León XIV ha recordado que “en la caridad de Dios hunde sus raíces nuestra vocación al amor, que no está fundada en el cálculo, ni en el mero sentimiento, ni es reducible a simple filantropía, sino que invade todo nuestro ser: fuego para el alma, luz para la mente, impulso irresistible para la libertad, paz y, al mismo tiempo, tormento para el corazón, que late en sintonía con otros corazones, involucrando a toda la persona”. Porque “amar es connatural al hombre, más aún, es condición de plenitud de su misma existencia”, ha insistido.
Parafraseando la cuarta encíclica de Francisco, ‘Dilexit nos’ (‘Nos ha amado’), sobre el amor humano y divino del Corazón de Jesucristo, Robert Francis Prevost ha ensalzado “la acogida, el compartir y el don desinteresado” que respiran las islas.
“La gratuidad del Corazón de Cristo va más allá, comprometiéndose en ayudar a cada uno no solo a sobrevivir, sino también a recuperar la confianza y retomar el camino, para crecer y florecer plenamente en su unicidad, por el bien de todos”, ha explicado el Pontífice con la vista puesta en la encíclica ‘Caritas in veritate’, sobre el anuncio de la verdad del amor de Cristo en la sociedad, de Benedicto XVI.
El Papa pide abrazar al que sufre
El Papa ha invitado a “abrazar maternalmente al que sufre, pero al mismo tiempo a preparar y alentar al que está herido para que se levante y vuelva a ponerse en marcha, para una vida libre y digna”.
Asimismo, ha dejado claro que “nuestra caridad no debe ser mero asistencialismo, sino integrar a las personas, para su plena realización —espiritual, intelectual y física—”. Porque, tal y como recuerda la encíclica ‘Fratelli tutti’ (‘Hermanos todos’), sobre la fraternidad y la amistad social, de Francisco, “solo así nuestros encuentros, aun frente a acontecimientos difíciles y dolorosos, se convertirán en ocasión para esparcir semillas de esperanza en el camino de la humanidad hacia un futuro mejor”.
León XIV, en la misa en el Estadio de Gran Canaria. Foto: Vida Nueva
El Pontífice reclama “la humildad del Córazón de Jesús”
“El Corazón de Jesús es humilde”, ha sentenciado el Pontífice, deteniéndose en esta idea. Por eso “no sienten sus latidos aquellos que tienen la presunción de bastarse a sí mismos, de saberlo todo, de no necesitar ni a Dios ni a los demás. A estos, aturdidos por los estruendos de un ‘yo’ ampuloso, omnipresente y agitado, les falta el silencio necesario para escuchar en sí y en los hermanos el palpitar escondido del amor”.
Jesús nos enseña que “para gustar la verdadera alegría de la vida, que reside en el amor, es necesario bajar de los pedestales de la arrogancia que divide, para encontrarnos en la humildad que nos hermana”.
Citando a san Agustín, León XIV ha reconocido que “donde hay auténtica humildad hay amor, y donde hay amor hay paz, porque solo en la humildad conocemos realmente quiénes somos y, por tanto, podemos amarnos, encontrarnos, entregarnos y perdonarnos en la verdad”.
Por último, y teniendo de nuevo presente el Sagrado Corazón de Jesús, el Papa ha pedido “mirarnos unos a otros, no solo en esta jornada, sino siempre, con respeto y confianza, y renovemos, en esta conciencia, el compromiso de realizar en nosotros, en la caridad, lo que falta a los sufrimientos de Cristo”.
“Encendidos por la caridad de su Corazón, seamos portadores de su misericordia y de su paz, para que en el mundo cesen las guerras y crezca a nuestro alrededor una nueva humanidad, reconciliada en el amor”, ha subrayado el Papa.
El obispo de Canarias despide a León XIV
Al término de la misa, el obispo de Canarias, José Mazuelos, le ha dedicado unas palabras de agradecimiento al Pontífice. “Su visita ha sido una renovada llamada a vivir con autenticidad el Evangelio de Nuestro Señor Jesucristo”, ha dicho.
El obispo que pastorea las islas de Gran Canaria, Lanzarote, Fuerteventura y La Graciosa, ha mostrado su agradecimiento a León XIV por “su palabra iluminadora y por su constante invitación a caminar como Iglesia sinodal, abierta, misionera y misericordiosa” y por sus palabras de aliento a “todos aquellos que trabajan cada día por una sociedad más justa y humana”.
“Gracias por haber compartido nuestra oración, nuestras preocupaciones y nuestras esperanzas. Sus gestos y enseñanzas nos animan a seguir construyendo una comunidad viva, comprometida con los más necesitados y fiel al Evangelio”, ha insistido Mazuelos.
