El espíritu Santo sigue conduciendo a la Iglesia en este tiempo. Así afirma el cardenal Jaime Spengler, presidente del Consejo Episcopal Latinoamericano y Caribeño (Celam) y arzobispo de Porto Alegre (Brasil), en esta Solemnidad de Pentecostés.
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Lo hace, por supuesto, en clave sinodal, sabiendo que “el pueblo de Dios” atento a la voz del Espíritu está llamado a reafirmar su dignidad de bautizados.
Porque el Espíritu Santo es “el que nos concede lo necesario para discernir lo que Dios pide a la Iglesia en los tiempos actuales”, es decir, aquello que nos “pide nuestro señor Jesucristo”.
“Todos nosotros estamos invitados a invocar siempre de nuevo, siempre de forma nueva, al Espíritu Santo de Dios. Atentos a los signos de los tiempos, en un camino de discernimiento, buscando responder a lo que Él mismo nos inspira”, apuntó.
Caminos de sinodalidad
El purpurado animó a las comunidades a celebrar “dignamente este Pentecostés” para recordar que el Espíritu Santo “conduce a la Iglesia por los caminos del mundo”.
Por ello, tanto pastores como fieles, están invitados a recorrer los caminos de la sinodalidad, donde “la escucha es necesaria, fundamental y, al mismo tiempo, tener la disposición para el diálogo sereno”.
Hizo votos para que cada parroquia, comunidad, institución sean portadoras de la buena nueva de Cristo y la sinodalidad sea una realidad concreta en cada Iglesia particular.
