¿De dónde procede la maldad?


Hay momentos y situaciones en que uno no puede dejar de pensar que vivimos en un mundo en el que los malvados están ganando la partida. Y entonces surge la pregunta: ¿de dónde procede la maldad? En la tradición judía, deudora de la tradición bíblica, encontraremos varias respuestas. Veamos solo algunos ejemplos.



En el ‘Targum Pseudo-Jonatán’ ‒una de las traducciones arameas del texto hebreo‒, la inclinación al mal se produce en el mismo acto creador. Así se lee: “Entonces Yahvé Elohim creó a Adán con dos inclinaciones…”, parafraseando el texto de Gn 2,7: “Entonces el Señor Dios modeló al hombre del polvo del suelo…”

Doctrina de los dos caminos

En el ‘Testamento de Aser’ ‒una de las secciones de la obra conocida como ‘Testamentos de los Doce Patriarcas’, un texto compuesto entre el siglo I a. C. y el siglo I d. C.‒ se habla de la doctrina de los dos caminos de la siguiente manera:

“Porque, cuando aún estaba sano, les dijo [Aser]: ‘Hijos de Aser, escuchad a vuestro padre, y os declararé todo lo recto ante los ojos del Señor. Dos caminos ha dado Dios a los hijos de los hombres, dos inclinaciones, dos modos de actuar y dos resultados. Por tanto, todas las cosas son de dos en dos, uno frente al otro. Porque hay dos caminos, el del bien y el del mal, y con estos están las dos inclinaciones en nuestro pecho que los distinguen’” (1,2-5).

Mural 'La Desbandá' en el Instituto de Educación Secundaria Ben Al Jatib de Málaga.

Mural ‘La Desbandá’ sobre la guerra civil en el Instituto de Educación Secundaria Ben Al Jatib de Málaga. Foto: EFE

Por último, entre los famosos manuscritos del mar Muerto o textos de Qumrán podemos leer en la ‘Regla de la comunidad’, un texto propio de aquellos judíos “sectarios” que vivieron en el lugar de Qumrán ‒cerca de Jericó, al norte del mar Muerto‒, una explicación prácticamente dualista:

Las generaciones de los hijos de la verdad nacen del manantial de la luz. De las fuentes de la tiniebla provienen los hijos de la maldad. En mano del Príncipe de las luces está el dominio de todos los hijos de la justicia: ellos marchan en los caminos de la luz. En mano del Ángel de la tiniebla está el dominio de los hijos de la falsedad, quienes marchan por los caminos de la tiniebla.

A causa del Ángel de la tiniebla se extravían todos los hijos de la justicia, y todos sus pecados, y sus iniquidades, y sus culpas, y todas sus obras rebeldes están bajo su dominio, de acuerdo a los misterios de Dios, hasta que se cumpla su tiempo” (1QS III,19-23).

Después de esto, parece que solo quedaría por resolver por qué triunfa el mal sobre el bien, o parece hacerlo. ¿O será que nos falta más esperanza en la derrota última y definitiva del mal?