La catedral de Santa Maria Assunta fue el escenario esta tarde de la primera reflexión de León XIV en Nápoles, su segunda parada de hoy, después de su visita a Pompeya, justo en el día en que celebra su primer año como Papa.
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Después de la adoración del Santísimo en el templo, de las palabras de bienvenida del cardenal Domenico Battaglio y de escucha el Evangelio de los discípulos de Emaús, el Pontífice agustino compartió una reflexión en la que hizo un llamamiento a la Iglesia para “renovar la ciudad de Nápoles”.
Presencia concreta y solidaria
“En una ciudad marcada por desigualdades, desempleo juvenil, abandono escolar y fragilidades familiares, el anuncio del Evangelio no puede prescindir de una presencia concreta y solidaria, que implica a todos y a cada uno, sacerdotes, religiosos, laicos”, desarrolló Robert Prevost.
El Papa presentó Nápoles como “una ciudad de mil colores, en la que la cultura y las tradiciones del pasado se mezclan con la modernidad y las innovaciones”. De la misma manera, apreció su “religiosidad popular espontánea y efervescente”.
Numerosas fragilidades
En paralelo, se hizo eco de “numerosas fragilidades sociales y con los múltiples rostros de la pobreza”, marcas “por tantos sufrimientos e incluso ensangrentada por la violencia”.
En su alocución puso en valor la entrega de los sacerdotes y demás agentes evangelizadores: “La carga humana y pastoral es ciertamente alta, corre el riesgo de pesar, de desgastar, de agotar nuestras energías, y a veces puede ser todavía más agravada por una cierta soledad y por el sentido de aislamiento pastoral”.
A los curas napolitanos también les pidió “no tener miedo de interrogar el Evangelio sobre las situaciones personales y pastorales que vivimos, para no reducir el ministerio a una función que cumplir”.
Todos juntos
También los animó a trabajar la fraternidad y la comunión desde el “acompañamiento mutuo”, porque “hoy estamos más expuestos a las derivas de la soledad viviendo en un ambiente cultural más complejo y fragmentado”. “¡Pensémonos sacerdotes y religiosos juntos! ¡Ejercitémonos en el arte de la proximidad!”.
Sabedor de que Nápoles ha celebrado un sínodo diocesano, lanzó otro desafío añadido: “Escuchaos, caminad juntos, cread una sinfonía de carismas y ministerios, y así encontrad las modalidades para pasar de una pastoral de conservación a una pastoral misionera, capaz de interceptar la vida concreta de las personas”.
“Todos son sujetos activos de la pastoral y de la vida de la Iglesia y no solo colaboradores, para que el compromiso y el testimonio de cada uno puedan generar una comunidad presente y atenta, capaz de ser levadura en la masa”, remarcó.
