¿Cuántas plagas hubo en Egipto?


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En el debate para el nombramiento de presidente de la Comunidad aragonesa, el candidato, Jorge Azcón, llegó a hablar de las “siete plagas de Egipto”: “’Viento, sequía, calima, langostas, coronavirus, fuego, apagones… Fue entrar los socialistas y llegarnos las siete plagas de Egipto‘. Y no ha sido el único. No es infrecuente que, sobre todo políticos, saquen a relucir esas “siete plagas”. Pero ¿por qué siete, si en el texto bíblico está bien claro que son diez?



En efecto, en Ex 7-11 se van describiendo las plagas que asolaron Egipto: agua del río convertida en sangre, ranas, mosquitos, tábanos, peste, polvo, granizo, langosta, oscuridad durante tres días y muerte de los primogénitos. Dice un experto que “se ha intentado dar una explicación racional al fenómeno [de las plagas, relacionándolas con la crecida anual del Nilo]. Desde nuestra perspectiva, es innecesario hacerlo, desde el momento en que no consideramos que refieran hechos históricos, sino legendarios, interesados en dar un mensaje y no en registrar eventos. Si la intención hubiera sido escribir historia, encontraríamos más información sobre hechos cruciales relacionados con lo narrado, como, por ejemplo, si el problema del agua convertida en sangre afectó también a los israelitas o qué aguas convirtieron en sangre los magos egipcios, si ya estaba transformada toda el agua [de Egipto]” (P. R. Andiñach, ‘El libro de Éxodo’. Salamanca, Sígueme, 2006, p. 149).

El número siete

Es muy probable que, para muchas personas ‒y dejando aparte, aunque no muy lejos, la ignorancia‒, estas diez plagas se conviertan en siete por la fuerza simbólica de este último número. Y es que, en hebreo, el siete (‘shebá’) está relacionado con la raíz ‘shabá’, que significa “estar lleno, ser abundante, tener suficiente”. De hecho, en la Escritura, encontramos muchas menciones del siete, y siempre como indicación de totalidad: siete días de la creación, siete parejas de animales puros para el arca de Noé, siete vueltas alrededor de Jericó para que caigan sus murallas, etc. Y en el libro del Apocalipsis, siete Iglesias, siete sellos, siete trompetas, siete copas.

Por tanto, en este caso concreto, “siete plagas” equivaldría a todas las plagas o a una situación en la que ya no cabrían más desgracias, sean estas las que sean. Pero no hay que olvidar que, en cierta forma, el diez también cumple esa función de integridad y cumplimiento. Y además haría justicia al número bíblico de las plagas de Egipto.