Este lunes, 4 de mayo, salió a la venta en librerías de todo el mundo –aunque solo en italiano– ‘Liberi sotto la grazia. Alla scuola di Sant’Agostino di fronte alle sfide della storia’ (‘Libres bajo la gracia. En la escuela de San Agustín ante los retos de la historia’), la anunciada obra que recopila los discursos e intervenciones fundamentales de Robert Francis Prevost, el actual papa León XIV, durante su etapa como prior general de la Orden de San Agustín.
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El volumen, que ya se está traduciendo a 30 idiomas, rescata un revelador texto inédito de 2010 en el que el pontífice plantea un dilema crucial para el catolicismo contemporáneo: el riesgo de estancarse en el confort frente a la audacia de salir al mundo.
El libro será presentado oficialmente este miércoles, 6 de mayo, en el Instituto Patrístico Pontificio Augustinianum de Roma, en un acto que contará con la participación del secretario de Estado vaticano, el cardenal Pietro Parolin; el prefecto del Dicasterio para la Comunicación, Paolo Ruffini; y el actual prior general agustino, el sacerdote Joseph Farrell, entre otras personalidades. Mientras, los medios vaticanos ya han adelantado uno de los capítulos.
El “tornaviaje” espiritual
Es concreto, es uno que recupera la homilía pronunciada por Prevost el 19 de septiembre de 2010 en Manila (Filipinas). En ella, el entonces prior general utiliza la figura histórica del navegante Andrés de Urdaneta –descubridor de la ruta de regreso segura desde Filipinas a México y personaje destacado en la columna ‘Más listo que un profeta’ en el número 3.436 de la revista ‘Vida Nueva’– como metáfora de la conversión religiosa.
Según el texto, Urdaneta experimentó “un tornaviaje mucho más importante en su propia vida”, pasando de ser un exitoso marinero a comprender que “la única respuesta verdadera al anhelo del corazón humano se encuentra en Dios”. Para León XIV, esta imagen del viaje de regreso es vital para los creyentes de hoy, quienes están llamados a descubrir que “el único viaje verdadero y significativo es aquel que nos conduce a Cristo”.
Sin embargo, el entonces prior advierte en este discurso de los peligros del acomodamiento dentro de la vida eclesial. Reconoce con crudeza que las comunidades cristianas pueden “ralentizar el paso, volviéndonos satisfechos de nosotros mismos y distraídos, o incluso quedándonos estancados en la vida espiritual y en el trabajo pastoral”. Ante la pérdida del “entusiasmo lleno de energía”, el futuro pontífice invitaba ya en 2010 a preguntarse: “¿Queremos conservar lo que tenemos, quedarnos donde estamos, o deseamos escuchar al corazón inquieto?”
¿Conservación o misión? El gran dilema
El núcleo del mensaje rescatado ahora en ‘Libres bajo la gracia’ es una reflexión sobre la dicotomía entre mantener las estructuras eclesiásticas y abrazar el espíritu misionero. León XIV disecciona ambas actitudes a través de comparaciones directas y desafiantes para la gestión de las comunidades cristianas:
- Sobre la fidelidad: Quienes solo buscan conservar afirman que “debemos permanecer fieles a nuestro pasado”, mientras que una comunidad misionera asegura que “debemos ser fieles a nuestro futuro”.
- Sobre la eficacia y el éxito: La mentalidad de mantenimiento se pregunta “¿Cómo es financieramente sostenible este apostolado?”. Por el contrario, el espíritu evangélico se cuestiona “¿Cómo crear muchos discípulos?”.
- Sobre la gestión del cambio: Frente a los inmovilistas que sostienen que “si esto crea problemas a alguno de nosotros, no lo queremos”, la actitud de la misión decreta: “Si esto nos ayuda a llegar a alguno de los que están lejos, aceptamos el riesgo de hacerlo”.
- Sobre el liderazgo: El pontífice critica el estilo meramente “gerencial, bien organizado y eficiente” que solo busca mantener el orden, apostando en su lugar por un liderazgo transformador “con la voluntad de llegar lejos y de afrontar muchos riesgos para que la visión se haga realidad”.
El diagnóstico final del capítulo traza una línea divisoria clara: “La comunidad comprometida con el mantenimiento pensará ante todo en cómo salvar a su propia congregación. La comunidad dedicada a la misión pensará ante todo en cómo llegar al mundo”.
Una elección radical contra la indiferencia
Apoyándose en el Evangelio y en las enseñanzas de san Agustín respecto a la imposibilidad de servir a dos señores, el Papa advierte que el mayor enemigo no es el odio frontal hacia la fe, sino el desgaste de la rutina. Según expone en el texto, el riesgo real es que “se instalan la indiferencia o el compromiso, dando por sentados a Dios y su gracia”.
Ante la tentación de conformarnos “con lo que ya estamos haciendo”, al final de la homilía el entonces superior general lanza una poderosa llamada a la acción. El mensaje de Robert F. Prevost resuena hoy como Papa con la misma vigencia que en 2010, exigiendo a los fieles “una elección radical, una entrega total de nuestra vida a Dios y a la misión del evangelio”.
