El ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, ha sido recibido hoy por sorpresa por León XIV. El diplomático socialista mantuvo esta mañana un encuentro de unos veinte minutos con el Pontífice que acogió como “un gesto fuerte, de reconocimiento, amistad y de cariño a España”.
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Lo cierto es que no es habitual que un ministro de un gobierno mantenga una reunión personal con el Papa, puesto que le correspondería reunirse con su homólogo, como así sucedió también.
Orígenes gallegos
Albares pudo entregar en mano al Pontífice estadounidense la invitación oficial del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, para visitar España. En declaraciones a los medios, explicó que durante la reunión con el Papa comentarios los “momentos fuertes” del viaje, como la celebración en la basílica de la Sagrada Familia. El ministro también desveló que abordaron los orígenes gallegos del pontífice estadounidense por vía materna, recordaron que vivió en 1982 en España algunos meses y que “conoce muy bien” el país.
De la misma manera, trasladó a Robert Prevost “el deseo total del Gobierno y de colaboración absoluta, como estamos teniendo. para que su visita sea un éxito”.
Con Gallagher
Durante su encuentro con el secretario para las Relaciones con los Estados vaticanos, el arzobispo Paul Richard Gallagher, Albares destacó que el propio ‘ministro’ vaticano fue quien puso sobre la mesa la regularización de migrantes llevada a cabo por el Gobierno y le trasladó “que lo veía como algo positivo, como un gesto positivo”.
El titular de Exteriores remarcó que, además de la visita del papa a España del 6 al 12 de junio, también habló con Gallagher de los principales asuntos en el mundo “en los que hay una gran coincidencia y sintonía con la política exterior humanística de España”.
Con el derecho por delante
Así, enumeró algunas de estas cuestiones como “el rechazo de la guerra para resolver conflictos”, la “defensa del multilateralismo” y “la defensa de la dignidad de todos los seres humanos, también de los derechos humanos de los migrantes y a favor del derecho internacional”.
Albares llegó al Vaticano después de cumplir con el principal motivo de su escapada a Roma: inaugurar este lunes la nueva sede de la Cancillería de la Embajada de España en Italia, ubicada en la Plaza Navona, en el corazón de Roma, que además acoge una exposición de EFE que ilustra medio siglo de amistad entre ambos países.
