El papa León XIV ha presidido este jueves una multitudinaria misa por la paz y la justicia en el aeropuerto de Bamenda (Camerún), donde, ante miles de fieles y tras recorrer la zona en papamóvil, ha lanzado un llamamiento urgente a transformar la realidad del país “hoy y no mañana”, denunciando la pobreza, la corrupción y la explotación externa que golpean a Camerún en un contexto de violencia persistente.
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“Muchos son los motivos y las situaciones que rompen el corazón y nos hacen caer en la aflicción”, ha reconocido el Papa durante su homilía. “Las esperanzas en un futuro de paz y reconciliación”, ha señalado, “se debilitan continuamente” por múltiples factores, entre ellos “las abundantes formas de pobreza”, “la corrupción moral, social y política” o “los graves problemas que aquejan al sistema educativo y al ámbito sanitario”.
Asimismo, León XIV ha señalado también las dinámicas internacionales que agravan la crisis en el país, a la cual, ha dicho, “se añade también el mal causado desde afuera por aquellos que, en nombre de la ganancia, siguen entrometiéndose en el continente africano para explotarlo y saquearlo”.
Ante esta situación, el Papa ha instado a actuar de manera inmediata. “Este es el momento de cambiar, de transformar la historia del país. Hoy y no mañana, ahora y no en el futuro, ha llegado el momento de reconstruir”, ha insistido, subrayando que la reconstrucción es un proceso de unidad: “componer nuevamente el mosaico de la unidad ensamblando la variedad y las riquezas del país”.
El Papa advierte sobre desvirtuar el Evangelio
Del mismo modo, el Papa ha señalado que “cuando una situación está consolidada desde hace tiempo se corre el riesgo de caer en la resignación y en la impotencia”. Frente a ello, León XIV ha subrayado que “la Palabra de Dios abre espacios nuevos y genera transformación y sanación”, ya que “Dios es novedad, crea cosas nuevas, nos hace personas valientes que, desafiando al mal, construyen el bien”.
“Hay que obedecer a Dios antes que a los hombres”, ha subrayado, ya que “la obediencia a Dios nos hace libres, porque significa confiarle nuestra vida y dejar que sea su Palabra la que inspire nuestra manera de pensar y de actuar”. De este modo, explicó, el creyente puede convertirse en agente de cambio: quien vive desde esa lógica “encuentra la propia libertad interior” y, así, “se convierte en constructor de paz y fraternidad”.
Por último, el Papa ha advertido frente a las corrientes que pueden desvirtuar el mensaje del Evangelio, y ha animado a vigilar atentamente “nuestra religiosidad, para no caer en el engaño de seguir aquellas sendas que mezclan la fe católica con otras creencias”. “Solo Dios libera; sólo su Palabra abre caminos de libertad; sólo su Espíritu nos hace personas nuevas”, ha recordado.