El pastoreo y la manera de pastorear sigue siendo un tema que impacta en nuestras comunidades, en estos días, nos hemos cuestionado sobre la manera de pastorear la grey del Señor: “Desaparecer para que permanezca Cristo.
Hacerme pequeño para que Él sea conocido y glorificado” (papa León XIV). Es por eso que, hemos venido reflexionado sobre el servicio humilde de un gran hombre llamado por Cristo, como es la figura del papa León XIV, en muchos lugares existen pastores según el corazón de Dios, como en Colombia, el Cardenal Luis José Rueda Aparicio y algunos otros pastores de nuestra Iglesia local.
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La fidelidad a la Iglesia
En la Carta Apostólica “Una fidelidad que genera futuro” del Santo Padre León XIV con motivo del LX aniversario de los decretos conciliares Optatam Totius y Presbyterorum Ordinis, nos situa en el contexto del llamado de Jesús como un encuentro personal, antes que una buena aspiración personal o un servicio, está la voz del Maestro: “Ven y sígueme” (Mc 1, 17). la voz del Señor es siempre nueva, se renueva por el ejemplo de los discípulos del Señor. Antes que los problemas, las tentaciones y las pruebas, está la voz de Jesús, que sigue siendo una voz actual y presente en nuestra vida.
La renovación del llamado: el segundo llamado a Simón Pedro
La renovación del llamado sigue siendo vigente para todos nosotros, allí en el lago de Galilea, dónde Jesús le preguntó a Pedro, tres veces: “¿me amas?” (Jn 21, 15). recordemos que ya Simón Pedro, lo había negado tres veces y para renovar su voz del primer llamado, lo hace repetitivo, para que recuerde el primer llamado, el primer amor, en las dos primeras veces, cuando le pregunta me amas, Jesús le quiere decir que su amor esta relacionado con el amor por sus amigos -philía-, que es un amor filial, nacimos para hacer amigos y vivimos en comunidad que nos ayuda a sanar las heridas y cerrar ciclos abiertos a través del perdón y la reconciliación.
También podría ser el amor que se siente por un familiar -storge-, tenemos que el amor por un familiar se caracteriza porque somos agradecidos con la misma vida, una madre que nos vio nacer, acepto el milagro de la vida y sufrió el dolor del parto por amor maternal, esa madre nunca dejará de amarnos porque el amor de una madre es para toda la vida.
O puede ser, un amor, philautia, es el que uno siente por uno mismo, este amor hoy en día se está revalorando, esto es estamos volviendo a centrarnos en el amor propio, este es un punto de partida para blindarnos cada uno y no permitir que los demás nos hagan daño o blindarnos en los afectos, porque tenemos ese amor propio que a muchos nos hacen falta, el amor propio es el autoestima o la autovaloración que tenemos como personas llenas del amor de Dios.
El amor verdadero es dar la vida
Pero el texto nos dice por tercera vez: “me amas más que a estos” (Jn 21, 15), esa es la verdadera renovación del llamado, recordar esa voz que susurra en su corazón, que sana sus heridas, es el amor que trasciende -ágape– al menos en su uso grecocristiano– se refiere a un tipo de amor trascendental, una forma de amor más elevada habitualmente concebida como el amor de Dios por los hombres y de los hombres por Dios, expresado en la máxima entrega de Jesús en la cruz: “Nadie tiene amor más grande que dar la vida por los hombres” (Jn 15, 17).
Ahí es, donde se renueva su “Sí” para dar la vida. Esto es, si me amas serías capaz de dar la vida por las ovejas, así como darías la vida por mí. Comprender esto, no es solo de manera intelectual, sino desde la profundidad del corazón, lo que implica sanar las heridas más profundas del corazón, allí dónde Jesús sabe que fue negado tres veces y le recuerda esas tres veces para sanar su corazón, es la gracia de cambiar cada recuerdo doloroso por un nuevo llamado en el amor que sana su corazón como centro emocional para poder servir y ayudar a sanar sus ovejas, así como Jesús resucitado sanó su corazón: “Apacienta mis ovejas” (Juan 21,15-17).
El antídoto contra el orgullo es la humildad
Hoy, quiero detenerme en algunos aspectos de la humildad, porque Jesús nos dice: “el que se humilla será ensalzado”(Mt 23, 12; Luc 14, 11). La verdadera humildad es la del corazón, no es algo impuesto, no es el poder, no es la manipulación mediática de muchos gobernantes, que quieren liderar con la fuerza de los misiles o su armamento militar. Es el servicio a través del pastoreo de las ovejas, como la del cardenal Luis José Rueda y los sacerdotes ejemplares del Minuto de Dios, que solo esbozaré mas adelante en este artículo.
Un pastor según el corazón de Dios
Estuvimos con un gran pastor, Monseñor Luis José Rueda que cumplió 64 años el día 3 de marzo de 2026 en el Seminario Mayor de Bogotá. Recordemos algunos aspectos de su biografía, nació en San Gil (Santander) el 3 de marzo de 1962, en un hogar cristiano conformado por el señor Luis Emilio Rueda Joya (q.e.p.d.) y la señora Socorro Aparicio Mejía (q.e.p.d.). Es el décimo entre once hermanos: Martha, Helí, Gilberto (q.e.p.d.), Gilma, Edilia, Gloria, Ana Luisa, Nelly, Gilberto, Edgar.
Trayectoría
Cursó los estudios primarios entre 1969 y 1974, en escuelas de San Gil. Los estudios secundarios los realizó entre 1975 y 1980, en el Colegio Nacional San José de Guanentá Integrado de San Gil, donde obtuvo el título de Bachiller Técnico en Metalistería. Antes de ingresar al Seminario encontró en el trabajo un buen ambiente de formación humana. Laboró con su padre, don Luis Emilio, en construcción. Varios oficios breves entre los que recuerda especialmente su servicio a SEPAS vendiendo el periódico José Antonio, y sus programas deportivos en la Emisora Armonías de San Gil, ocuparon el tiempo en el año 1981.
Durante el año 1982 trabajó en la fábrica Cementos Hércules S. A. como operante en el laboratorio, hasta el día de su ingreso al Seminario. El 31 de enero de 1983 inició sus estudios de Filosofía en el Seminario Conciliar San Carlos de San Gil, institución que durante diez años permaneció cerrada y que fue reorganizada por el Obispo de Socorro y San Gil, en aquel tiempo, monseñor Víctor Manuel López Forero. Los estudios de Teología los adelantó en el Seminario Arquidiocesano de Bucaramanga, desde 1986 hasta 1989. Realizó estudios de especialización (septiembre de 1992 a julio de 1994) en la Academia Alfonsiana de Roma, donde obtuvo el título de Licenciado en Teología Moral.
Órdenes
Recibió las Sagradas Órdenes de manos de su Obispo, monseñor Jorge Leonardo Gómez Serna, O.P., en la Catedral de San Gil; el diaconado el 23 de noviembre de 1988 y el presbiterado el 23 de noviembre de 1989. Celebró su primera Eucaristía en el templo de su parroquia natal, María Auxiliadora de San Gil, el 24 de noviembre de 1989.
Servicios pastorales en su vida ejemplar
Párroco de Albania (hoy diócesis de Vélez) de enero de 1990 hasta enero de 1992. Párroco de Curití, de enero de 1992 hasta agosto del mismo año, cuando fue enviado a Roma para realizar sus estudios de especialización. A su regreso de Roma fue nombrado formador del Seminario, desde agosto de 1994 hasta enero del 2000. Los dos últimos años de ese servicio los vivió también como párroco de Pinchote (enero de 1999 hasta enero de 2001), donde había iniciado la experiencia de Año Propedéutico de los seminaristas con énfasis en la inserción en parroquia. Vicario parroquial de Mogotes de enero de 2001 hasta enero de 2003.
El Arzobispo Emérito de Manizales, monseñor José de Jesús Pimiento Rodríguez, en su condición de administrador apostólico de la diócesis de Socorro y San Gil, lo nombró párroco de Barichara en enero de 2003; allí permaneció hasta enero de 2004. El obispo de Socorro y San Gil, monseñor Ismael Rueda Sierra, lo nombró Vicario de Pastoral y Vicario Episcopal de San Gil, desde enero de 2004 hasta el año 2009, cuando monseñor Ismael fue nombrado arzobispo de Bucaramanga.
El Arzobispo Emérito de Bucaramanga, monseñor Víctor Manuel López Forero, en su condición de administrador apostólico de Socorro y San Gil, lo ratificó en sus cargos y, además, le confió temporalmente, el servicio de subdirector de SEPAS y rector del IDEAR. El Obispo de Socorro y San Gil, monseñor Carlos Germán Mesa Ruiz lo nombró Vicario de Pastoral y Vicario Episcopal de San Gil, en mayo de 2010, servicio que prestó hasta marzo de 2012.
Episcopado
El 2 de febrero de 2012, Su Santidad Benedicto XVI lo nombró obispo de Montelíbano (Córdoba). Recibió la Ordenación Episcopal en la Catedral de San Gil, el 14 de abril de 2012 y tomó posesión canónica de la diócesis de Montelíbano el 28 de abril de 2012. El 19 de mayo de 2018, Su Santidad Francisco lo nombró arzobispo de Popayán (Cauca); la posesión canónica se efectuó el 7 de julio de 2018. El 29 de junio de 2018, en Roma, en el marco de la celebración de la Solemnidad de San Pedro y San Pablo, recibió de manos del papa Francisco el Palio Arzobispal, distintivo de los arzobispos.
El 25 de abril de 2020, Su Santidad Francisco lo nombró arzobispo metropolitano de Bogotá, tomando posesión el 11 de junio del mismo año. Desde el 13 de mayo de 2021 hasta el 25 de junio de 2022, fue Administrador Apostólico de la Diócesis de Soacha (Cundinamarca). El 6 de julio de 2021 fue elegido como Presidente de la Conferencia Episcopal de Colombia para el trienio 2021-2024.
El Papa Francisco anunció el 9 de julio de 2023, en el Angelus dominical, el consistorio en el que sería creado Cardenal, que se celebró el 30 de septiembre de 2023. Desde entonces, su preocupación por la formación, acompañamiento pastoral a las comunidades y a los sacerdotes ha sido muy importante para un corazón de pastor, al igual que en los medios de comunicación, como gestor de la paz y de la ecología integral, a través de sus mensajes por TV, tanto en las homilías de las eucaristías dominicales, como en diferentes reuniones con diferentes instituciones.
Otros, grandes ejemplos en Colombia de pastores según el corazón de Dios
Un gran ejemplo, lo tenemos a diario con el padre Diego Jaramillo, eudista del Minuto de Dios, el reconoce que ya las fuerzas se van debilitando en sus 93 años de vida, que ya quiere dar el paso para que la obra la continúen eudistas de alta talla como el padre Camilo Bernal, eudista que ha ocupado varios cargos importantes en la congregación (provincial y general) y en la obra Minuto de Dios, el padre Harold Castilla, eudista destacado como rector de la Uniminuto, el padre Bernardo Vergara, eudista y fundador de la fundación Eudes de VIH, el padre Germán Gandara, actual provincial; entre otros, que seguro muchos de los lectores conocen, respetan y valoran. Algunos que todavía recuerdo, que ya no están vivos, pero que su legado sigue presente en nuestro corazón, tales como el padre Alvaro Torres (q.e.p.d) y Carlos Álvarez (q.e.p.d).
Los grandes retos de la Iglesia de hoy, para la formación de pastores, según el corazón de Dios
“En muchos contextos se abren nuevos retos para la vida de los presbíteros, relacionados con la movilidad actual, la fragmentación del tejido social (escrito en varios artículos de Vida Nueva). Esto hace que los sacerdotes ya no estén insertados en un contexto cohesionado y creyente que apoyaba su ministerio en tiempos pasados”(Fidelidad y sinodalidad (nn. 20-22) en la Carta Apostólica “Una fidelidad que genera futuro” del Santo Padre León XIV). Estamos, ante nuevos retos, nuevos tiempos y nuevas maneras de pastorear la grey.
El mensaje sigue siendo la esperanza de renovar el llamado de Dios
Hoy en un mundo tan controversial, plural, complejo e incluso de la IA (Inteligencia Artificial), el mensaje del evangelio toca el corazón del hombre, aún en medio del mal, la guerra y la violencia están brotando por todas partes, el evangelio sigue siendo una luz en medio de la oscuridad, en palabras del papa León XIV: “el mal que vemos en el mundo tiene sus raíces allí, donde el corazón se hace frío, duro y pobre de misericordia” (Homilía en su visita pastoral a Ostia Lido, 15 de febrero 2026). Así que el antídoto contra el individualismo que ataca nuestras vocaciones, tanto la vocación del sacerdote como la vocación del cristiano y creyente en la Iglesia, sigue siento la fidelidad a la comunión, entendida como una Iglesia vinculada a la comunión con Jesucristo y con su cuerpo, que es la Iglesia.
Hacer visible la dimensión relacional y de comunión, nos ayudará a superar las tentaciones de la mentalidad eficientista, donde cada uno se mide por su rendimiento en el hacer, ya sea actividades o proyectos, por encima de la identidad del ser, antes que el hacer; o la otra tentación, el quietismo, no hacer nada, porque nos encerramos o nos dejamos llevar por la derrota. Debemos vencer estas dos tentaciones que no nos dejan crecer o ser verdaderos pastores según su corazón, como diría san Juan Eudes: “un corazón grande y ánimo generoso” para dejarnos llenar del gozo del Espíritu Santo para cultivar los frutos en su tiempo y de esta manera no perder la pasión del ministerio en nuestras diversas pastorales, cada vez mas exigentes y nunca olvidar el “ardor” del corazón por la evangelización en la Iglesia.
Un ejemplo de pastoral
Desde nuestras parroquias como Jesús y María y la Ascención, seguimos como equipo de pastoral en conjunto (padre Anyelis Cuesta, Padre Jesus David Medina y el padre José Prentt), tejiendo la red de evangelización, ante la misma realidad compleja de Sierra Morena en Ciudad Bolívar y los retos, que cada vez son mayores, pero que para todos nosotros siguen siendo los mismos de sembrar para cosechar en la tierra, para transformar el corazón de las familias. Pero quiero agradecer a tantas personas de nuestras pastorales que durante muchos años han servido, se han formado con muchos eudistas y que hoy son anunciadores y promotores del evangelio. Sin Ellos, no podríamos llegar a tantas familias en nuestra localidad como el día de hoy.
Por Wilson Javier Sossa López. Sacerdote eudista del Minuto de Dios
