La Juventud Obrera Cristiana anuncia su participación en las movilizaciones, anima a secundar también una huelga de consumo y denuncia una situación “social y económica insostenible” para los jóvenes trabajadores
La Juventud Obrera Cristiana (JOC) ha anunciado su “apoyo rotundo” a la huelga general del próximo 11 de noviembre y ha confirmado que participará en las movilizaciones convocadas durante la jornada. El movimiento llama además a secundar una huelga de consumo y defiende el paro como “la mejor herramienta” para que los jóvenes trabajadores expresen su hartazgo ante una situación que consideran “social y económica insostenible”.
“Animamos también a realizar la huelga de consumo y a participar junto a los diferentes sindicatos en lo propuesto para realizar una huelga que haga parar en seco a esta sociedad capitalista que lleva demasiado tiempo agrediendo sistemáticamente a la clase trabajadora”, afirma la JOC.
Su respaldo se suma al expresado también por la Hermandad Obrera de Acción Católica (HOAC), que ha considerado la huelga una “acción proporcionada” para reclamar salarios dignos, acceso a la vivienda y medidas frente a la carestía.
“Reivindicamos esta huelga como la mejor herramienta que tenemos como jóvenes, obreras y cristianas, para manifestar nuestro hartazgo provocado por una situación social y económica insostenible”, señala la JOC en su comunicado.
El movimiento pone especialmente el foco en las dificultades de emancipación y vivienda de los jóvenes. Por ello, reclama “una sociedad en la que las personas jóvenes no tengamos que destinar gran parte de nuestros ingresos en el alquiler de una habitación en un piso compartido”.
“Una sociedad que deje de oprimir a los pobres para hacer todavía más ricos a los que ya lo son”, asevera. “Una sociedad en la que la vida no esté sometida a los trabajos precarios, y a la subida imparable de los precios”. Asimismo, la JOC defiende que ese modelo de sociedad es el que “promulgaba Jesús de Nazaret” y el que encuentra reflejado en la Doctrina Social de la Iglesia.
“El día 3 de noviembre el papa León XIV pedía unirse en oración pidiendo que ‘la riqueza se ponga al servicio del bien común'”, recuerda la organización. “Esta petición es absolutamente contraria a la lógica capitalista que nos empuja a consumir, a ser egoístas, a olvidarnos de las personas empobrecidas, y a vivir de forma individualista optando antes por el ‘yo’ que por el ‘nosotros'”, insiste.
Buena parte del análisis de la JOC se concentra en la vivienda. Desde enero, el movimiento desarrolla la campaña ‘Defender nuestro derecho, todas bajo un techo’, a partir de la cual asegura haber analizado las causas y consecuencias del problema entre los jóvenes trabajadores.
Entre las primeras señala “un sistema que convierte en negocio lo que es un derecho”, los “abusos del mercado y de los propietarios”, la ausencia de vivienda social y regulación, la proliferación de pisos turísticos, la precariedad habitacional o el abandono de los pueblos. El documento carga también contra el “bloqueo de leyes de control de alquileres por parte de políticas de ‘derechas'” y señala la especial vulnerabilidad de las personas migrantes que aceptan condiciones precarias por necesidad.
La JOC sostiene que esta situación tiene consecuencias que van mucho más allá de la dificultad para pagar una vivienda: miedo a emanciparse, imposibilidad de plantearse un proyecto vital, ansiedad, sensación de fracaso, desplazamientos cada vez más largos o la necesidad de entender la emancipación como algo posible únicamente en pareja. Asimismo, la organización denuncia alquileres “en condiciones muy malas”, pérdida de vida comunitaria, gentrificación y aumento de los desahucios.
“Todas estas movilizaciones, desde la acampada de Sol hasta la Huelga General, pasando por las diferentes reivindicaciones en torno al sistema educativo y al sistema sanitario, son la muestra de que necesitamos cambios sistémicos”, afirma, defendiendo que haya “cambios que modifiquen por completo las reglas de un sistema capitalista que cuesta vidas y que poco a poco ha ido matando al planeta”. Esos cambios, añade, deben tener siempre como criterio “la dignidad de todas las personas”.
La JOC insiste además en que la huelga no debería convertirse en una movilización aislada. “Creemos también que este momento de lucha no debe finalizar el día 11 de noviembre”, señala el comunicado. La organización quiere que el paro sirva para impulsar las reivindicaciones posteriormente y reclama que las administraciones públicas funcionen y que los servicios públicos cuenten con los recursos necesarios.
El objetivo, sostiene, es avanzar “poco a poco, y paso a paso” hacia “una sociedad más justa, igualitaria y libre”. Por ello, termina animando “a todo el mundo” a sumarse a la huelga y a continuar “la construcción del Reino de Dios en nuestros ambientes”. “Cada joven trabajadora vale más que todo el oro del mundo porque es hija de Dios”, concluye el comunicado.