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La HOAC apoya la huelga del 11N: “No es el momento de debatir si se puede curar en sábado o no”

| 04/11/2026 - 14:08

El movimiento de Acción Católica considera el paro una “acción proporcionada” para reclamar salarios dignos, acceso a la vivienda y medidas frente a la carestía, aunque asegura respetar las decisiones personales





La Hermandad Obrera de Acción Católica (HOAC) apoyará la huelga general convocada para el próximo 11 de noviembre para reclamar salarios dignos, acceso efectivo a una vivienda y medidas frente al encarecimiento de la vida. El movimiento reconoce que puede haber dudas sobre la oportunidad del paro y que los cristianos pueden adoptar legítimamente posiciones diferentes, pero concluye que la situación exige un gesto de solidaridad con quienes sufren mayor precariedad.



“No es el momento de debatir si ‘se puede curar en sábado o no’, sino de primar con gestos inteligibles que las personas empobrecidas que viven el drama de carecer de vivienda y de empleo digno se sientan solidariamente escuchadas”, afirma la HOAC en una declaración publicada ante la convocatoria del 11N.

Asimismo, la organización considera que “la huelga puede ser una acción proporcionada para reclamar respuestas, desbloquear la negociación y expresar nuestra solidaridad con el sector más vulnerable de nuestra sociedad”. Por ello, “apoyamos la huelga como una acción solidaria para reclamar salarios dignos, el acceso efectivo a una vivienda y medidas frente a la carestía de la vida”, señala la declaración.

Ese respaldo se traducirá en “acompañar, favorecer la información y el discernimiento” en sus equipos y ambientes y colaborar con las iniciativas destinadas a defender estos derechos. La organización introduce, sin embargo, una precisión: “En todo caso, respetamos las decisiones personales que se adopten desde una conciencia formada y responsable”.

Además, la HOAC recuerda que, ante cuestiones sociales y políticas, los cristianos pueden “legítimamente adoptar opciones diversas siempre que sean coherentes con el Evangelio”, después de un discernimiento “serio y sosegado”.

“Prefiero una Iglesia accidentada, herida y manchada”

“Somos conscientes de que puede haber elementos que generen dudas sobre la oportunidad o no de la huelga”, continúa la HOAC, “pero desde la realidad en la que estamos y ante el drama que experimentamos a nuestro alrededor, optamos por el principio que el papa Francisco lanzaba: ‘prefiero una Iglesia accidentada, herida y manchada por salir a la calle, antes que una Iglesia enferma por el encierro y la comodidad de aferrarse a las propias seguridades'”.

La entidad recuerda además que la Doctrina Social de la Iglesia reconoce la legitimidad de la huelga cuando se convierte en un recurso necesario para obtener “un beneficio proporcionado”, una vez comprobada la ineficacia de otros medios para resolver el conflicto, y siempre que se ejerza pacíficamente y esté orientada al bien común.

Tener trabajo y no poder sostener un hogar

La declaración parte de situaciones que la HOAC asegura conocer directamente en su presencia en el mundo obrero: “Tener un empleo y no poder sostener un hogar. Dedicar gran parte del salario al alquiler y carecer de recursos para otras necesidades básicas. Vivir con el miedo de perder la casa. Aplazar la emancipación o un proyecto familiar porque las condiciones materiales lo impiden”.

“Son realidades que conocemos y acompañamos, y que nos gritan y tienen que ser escuchadas”, sostiene. Y es que para la HOAC, precariedad laboral, salarios insuficientes y encarecimiento de la vivienda no pueden analizarse por separado porque “se refuerzan mutuamente”. Sus efectos alcanzan a la salud, los cuidados y la posibilidad de desarrollar una vida familiar y comunitaria.

La vivienda como “fuente de enriquecimiento”

Además, la declaración se dirige directamente al mercado de la vivienda. “La especulación con la vivienda convierte una necesidad básica en fuente de enriquecimiento a costa de las condiciones de vida de otras personas”, denuncia la HOAC.

Según el movimiento, el coste de la vivienda absorbe las mejoras salariales y profundiza la desigualdad, mientras que la inflación reduce el poder adquisitivo a través del encarecimiento de la alimentación, los suministros y otros bienes esenciales. “Allí donde crecen los márgenes empresariales mientras las familias deben restringir gastos básicos, se hace especialmente visible la injusticia en el reparto de la riqueza”, sostiene.

La organización concluye que estas situaciones “tienen causas económicas y políticas” y que escuchar a quienes las padecen implica también comprometerse a transformar las condiciones que las generan. “Trabajar debe permitir vivir, cuidar y desarrollar las propias capacidades”, subraya. Del mismo modo, defiende que el acceso a un techo debe corresponder a cualquier persona “con independencia de su situación laboral o de sus ingresos”.

“La rentabilidad económica no puede anteponerse al derecho a un hogar”, concluye la HOAC, que aplica la misma lógica aplica a los salarios. Estos, sostiene la HOAC, deben permitir atender las necesidades “materiales, sociales, culturales y espirituales” del trabajador y de su familia.

Por ello, considera que “salarios, precios y vivienda deben abordarse conjuntamente” y recupera las palabras de Francisco en Fratelli tutti: “Es posible anhelar un planeta que asegure tierra, techo y trabajo para todos”.

Una petición a empresarios y administraciones

La declaración incluye también reclamaciones concretas tanto a las organizaciones empresariales como a las administraciones públicas. A las primeras les pide “negociar salarios suficientes y condiciones compatibles con los cuidados”. Y añade que, allí donde aumenten los márgenes empresariales, esa capacidad debería contribuir a mejorar los salarios y contener los precios.

A las administraciones les reclama “sentido común y voluntad de acuerdo” para “ampliar el parque público de vivienda, regular los alquileres, frenar la especulación y proteger a quienes pueden perder su hogar”, además de garantizar el acceso a los bienes esenciales frente a la carestía.

La HOAC añade a sus reivindicaciones económicas una llamada a rebajar la confrontación política y social. En concreto, pide “auténticos esfuerzos por superar la polarización que demoniza al contrario y que se ha normalizado en el Parlamento, en las organizaciones sociales, en la sociedad y, a veces, también en la Iglesia”.

El movimiento reclama también superar “el miedo a la diversidad” dentro de la propia comunidad cristiana y asumir que a la Iglesia le corresponde ser “profecía social”, manteniendo al mismo tiempo la unidad y el pluralismo.

Mesa de apertura de los Cursos de verano de la HOAC. Foto: HOAC

“Más allá del 11N”

“Más allá del 11N, como Iglesia, invitamos a las comunidades cristianas a escuchar, acompañar y apoyar la defensa de estos derechos, revisando además nuestras prácticas en el uso de los bienes y de la propiedad”, señala. Y concluye con una llamada a mantener esa presencia “en los centros de trabajo, los barrios y las comunidades”, construyendo alianzas y “organizando la esperanza”.

“Cuidar el trabajo y garantizar una vivienda es cuidar la vida. Techo y trabajo para todas las personas: una exigencia de justicia que nos convoca a actuar”, sentencia la declaración.

Etiquetas: HOAC
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