Cono Sur

Alessandra Smerelli valoró la tarea de los movimientos populares

| 02/11/2026 - 00:00

La prefecta llamó a construir una sociedad basada en la fraternidad, la justicia y el respeto por la dignidad humana





La prefecta del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral, Alessandra Smerilli, participó del Encuentro Regional de los Movimientos Populares – Capítulo Argentina 2026, y destacó el protagonismo de los movimientos populares en la construcción de una sociedad más justa y fraterna.



Al comienzo de su discurso, la religiosa se refirió al encuentro que mantuvo en Buenos Aires el entonces arzobispo de Buenos Aires, Jorge Bergoglio, con los cartoneros. Según evocó, aquella experiencia permitió reconocer no solo la injusticia y la cultura del descarte que marginaban a estas personas, sino también su capacidad de organizarse comunitariamente y construir, desde su propia realidad, otra sociedad y otra economía.

En esa experiencia, el cardenal reconoció la acción del Espíritu Santo, que hace de los pobres no solo destinatarios, sino también protagonistas de la misión de la Iglesia. A partir de aquella intuición surgieron, durante el pontificado del papa Francisco, los Encuentros Mundiales de los Movimientos Populares, concebidos como espacios de fraternidad para que estas organizaciones crezcan y caminen juntas, con el acompañamiento de la Iglesia.

La prefecta recordó también el mensaje del papa León XIV durante el V Encuentro Mundial de los Movimientos Populares, celebrado en Roma en octubre de 2025, cuando afirmó que “la tierra, la casa y el trabajo son derechos sagrados”. En esa oportunidad, el Pontífice pidió a la Iglesia acompañar a los movimientos populares, entendiendo esa tarea como una manera de caminar junto a la humanidad en el respeto de la dignidad humana y en la búsqueda compartida de justicia, amor y paz.

Misa presidida por el arzobispo de La Plata, Gustavo Carrara, y el arzobispo Marcelo Colombo, presidente de la Conferencia Episcopal Argentina

Cómo construir el futuro

Uno de los ejes centrales de la intervención fue la reflexión sobre los desafíos que plantea la inteligencia artificial y sus consecuencias para la persona humana, el trabajo y la organización de la vida social. En ese marco, Smerilli retomó las imágenes bíblicas de la torre de Babel y de la reconstrucción de Jerusalén, presentadas por el Papa en la encíclica Magnifica Humanitas.

Explicó que la torre de Babel representa la tentación de construir un mundo sustentado en una tecnología única, una sola dirección y una uniformidad que elimina las diferencias. Detrás de esa aparente unidad puede esconderse una lógica que privilegia el lucro, sacrifica a los más débiles y pretende traducir incluso el misterio de la persona humana en datos y rendimientos.

Frente a ese modelo, la figura de Nehemías ofrece una alternativa basada en la oración, la escucha y la responsabilidad compartida. Ante una ciudad destruida, Nehemías no impone soluciones desde arriba, sino que convoca a las familias, confía a cada una una parte de la reconstrucción y coordina los esfuerzos de toda la comunidad.

“Ustedes son Nehemías”, afirmó Smerilli al dirigirse a los movimientos populares. En ese sentido, señaló que estas organizaciones nacieron precisamente de personas que, ante las ruinas de la exclusión, no se resignaron, sino que se organizaron y comenzaron a trabajar para transformar su realidad.

La prefecta subrayó que la construcción del bien común requiere la contribución de todos: científicos, investigadores, empresarios, trabajadores, educadores, legisladores, organizaciones de la sociedad civil, movimientos populares y comunidades de fe. Ninguna persona puede afrontar por sí sola los desafíos del mundo, pero tampoco existe alguien tan débil que no pueda ofrecer su aporte.

Encuentro Regional de los Movimientos Populares – Capítulo Argentina 2026 (La Matanza, provincia de Buenos Aires)

Humanidad, “magnífica y herida”

En su discurso, Smerilli advirtió sobre el riesgo de utilizar las tecnologías como una forma de escapar ilusoriamente de los límites y la fragilidad propios de la condición humana. En cambio, recordó que la humanidad, “magnífica y herida”, no debe ser sustituida ni superada, y que su identidad se funda en la capacidad de relación y de amor.

Valoró la experiencia de los movimientos populares que transforman la vulnerabilidad en una oportunidad para construir relaciones auténticas de solidaridad y hermandad. Frente al individualismo y a los proyectos que imaginan una humanidad sin límites, los convocó a dar testimonio de una cultura del cuidado y de la ayuda mutua.

Por eso, evocó la expresión del papa León XIV, quien definió a los integrantes de estos movimientos como “defensores de la humanidad, testigos de la justicia, poetas de la solidaridad”.

Finalmente, Smerilli agradeció el camino recorrido junto a las organizaciones populares y llamó a comprometerse con la construcción de una sociedad que favorezca la comunión. “No temer ensuciarnos las manos en la obra de nuestro tiempo”, y ser “constructores de comunión, no arquitectos de Babel” fue el desafío que dejó planteado.

La prefecta concluyó encomendando este camino a María, Auxilio de los Cristianos, y expresó su deseo de que los movimientos populares sean auténticos artífices de esperanza, capaces de contribuir a una humanidad habitada por Dios.

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