León XIV en el ángelus de Todos los Santos: “Dios ve el bien que nosotros no vemos”

El Papa recuerda que el 1 de noviembre la Iglesia celebra a los santos reconocidos y a tantos “que no lo han sido, pero que Dios conoce”

León XIV en el ángelus de Todos los Santos: “Dios ve el bien que nosotros no vemos”
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El papa León XIV presidió este mediodía, solemnidad de Todos los Santos, el rezo del ángelus desde la ventana del estudio del Palacio Apostólico, ante los fieles y peregrinos reunidos en la plaza de San Pedro. En la reflexión previa a la oración mariana, el pontífice invitó a “probar la alegría de esa innumerable familia de hombres y mujeres que, siguiendo al Señor Jesús, hicieron de su vida un don a Dios y al prójimo”. Además, convocó a todos en su visita al cementerio de este 2 de noviembre e invitó a rezar por los difuntos, “especialmente por aquellos que nadie recuerda”.



Tras la oración mariana, en el momento de los saludos, el pontífice recordó la beatificación, este sábado, de los cinco mártires franciscanos españoles de Georgia (Estados Unidos). Pidió la intercesión de los nuevos beatos “por todos los misioneros del evangelio” y alabó la organización de los franciscanos en una misión para los pobres en Roma –y de los salesianos que organizan la Carrera de los Santos en la ciudad–. También destacó de la acción humanitaria de Rusia y Ucrania en la población ucraniana de Oleshki por lo que pidió que crezca “la voluntad del diálogo” para lograr la paz. Mandó su apoyo y bendijo a los participantes de los Juegos Olímpicos juveniles de Dakar –que nunca ha tenido unos juegos de verano o invierno–.

Antes, en su reflexión previa, León XIV recordó que esos santos, en los distintos caminos de santificación, anhelaron “el océano del amor infinito”, una expresión que tomó de Benedicto XVI en la encíclica ‘Spe salvi’. Citó después el Apocalipsis, que describe a los bienaventurados como una “muchedumbre inmensa, que nadie podría contar, de todas las naciones, razas, pueblos y lenguas”. Subrayó que la fiesta abarca tanto “a aquellos que la Iglesia ha reconocido como tales” como a “tantos que no lo han sido, pero que Dios conoce”.

Gestos y decisiones de amor

Apoyándose en las Bienaventuranzas del Evangelio del día, el papa los retrató como “pobres de espíritu, pero ricos en el amor de Dios”, “desarmados en el corazón, pero protegidos por Dios” y “constructores de paz, a quienes Dios llama por su nombre”. Añadió que es “totalmente cierto que resulta imposible ‘contar’” esa multitud, y no solo en términos numéricos, porque la santidad “no se puede reducir a ningún cálculo”.

El pontífice se preguntó qué hicieron estas personas con la gracia de Dios y respondió que, “esencialmente, gestos y decisiones de amor, que superan los cálculos de la codicia y la prepotencia del mal que a veces parece prevalecer”. Para él, los santos son “el signo más hermoso y más fuerte del Reino de Dios que viene”, un reino que, según enseña Jesús, “ya está entre nosotros”.

Sin privilegios

León XIV insistió en que esta multitud “abarca los más variados orígenes, culturas y situaciones de vida”: “la santidad no es un privilegio para unos pocos, sino una vocación universal que nos interpela a cada uno de nosotros allí donde vivimos”. Resumió así el mensaje de la fiesta: “Dios ve el bien que nosotros no vemos, conoce historias que nosotros no conocemos, llega a corazones a los que nosotros no tenemos acceso”.

Antes de rezar el ángelus, pidió que la Virgen María, “bienaventurada por haber creído en la palabra del Señor”, acompañe “nuestros pasos en el camino de la santidad, para que no nos cansemos de construir la paz, tanto en los hechos más importantes como en los más sencillos de la vida cotidiana”.

El papa León XIV durante el rezo del ángelus. Foto: EFE

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