El director del Instituto Universitario de la Familia participa en las Jornadas de Teología de la Universidad Pontificia Comillas
Fernando Vidal, en las Jornadas de Teología de la Universidad Pontificia Comillas. Foto: VN
Para Fernando Vidal, estamos viviendo “un nuevo revival o reflujo de lo religioso”. Así lo expresó esta mañana durante la conferencia que pronunció en el marco de las Jornadas de Teología que se celebran esta semana en la Universidad Pontificia Comillas.
El director del Instituto Universitario de la Familia, de la Universidad Pontificia Comillas, comentó que “necesitamos masivamente generar lugares de sentido y reflexión como las parroquias, espacios donde se encuentra al otro en medio de una crisis de racionalidad y de desvinculación”,
“Se constata una reapertura, interés y reincorporación hacia lo religioso”, expuso Vidal, subrayando que hoy hay 1,4 millones de jóvenes más que hace diez años que se consideran católicos, de los que 900.000 son practicantes.
A partir de ahí, y ante un aula repleta de asistentes, exploró cinco vías que hoy conviven en torno al hecho religioso. Por un lado, abordó la “reconsideración y exploración desde la alta cultura por lo religioso y lo espiritual en un contexto más propositivo y liberado del poder”.
Por otro lado, el profesor de Sociología, Trabajo Social y Psicología compartió que se hizo eco de una “búsqueda de la intemporalidad, la experiencia del misterio, con una recuperación romántica de la tradición perdida en un mundo de fatiga y ansiedad”.
El investigador también analizó en su ponencia una creciente “respuesta a la compasión, con el compromiso con los pobres y la sinodalidad de la Iglesia”.
En esta vuelta a la espiritualidad se detuvo en la tendencia de una “revinculación frente a la soledad, emoción frente a la mercantilización, la tecnocracia y la superficialidad”. A la par, alertó del “uso de la religión para dar cobertura sagrada al populismo ultraderechista”.
Con relación al contexto actual, señaló que “este no es el mejor de los mundos que podemos imaginar, pero es el mundo para el que somos más necesarios”. A partir de ahí, dejó caer que los cristianos “quizá no estemos secularizados, sino desenamorados”.