España

Omella, en su última misa de la Mercè: “Abrámonos a los que vienen de lejos”

| 24/09/2026 - 14:01

El cardenal presidió esta mañana la eucaristía por la patrona de Barcelona, en la antesala de su próxima jubilación





El cardenal arzobispo de Barcelona, Juan José Omella, presidió esta mañana la misa con motivo de la Mare de Déu de la Mercè, patrona de la capital catalana. Una eucaristía un tanto especial para el purpurado, en tanto que se cumplen diez años de la primera celebración que presidió en este templo como arzobispo. De la misma manera, esta semana Omella ha conmemorado los treinta años como obispo y, además, previsiblemente será la última eucaristía de la Mercè que presida al frente de la Archidiócesis tras cumplir 80 años y estar a la espera de su jubilación.



“La Virgen de la Merced sigue siendo un don para Barcelona, porque nos recuerda que nadie ha nacido para vivir encadenado y que Dios siempre abre caminos de libertad”, expuso Omella, con la mirada puesta en el carisma mercedario vinculado a la pastoral penitenciaria.

Propuesta que cautiva

Para Omella, “las cadenas no han desaparecido, han cambiado de forma”, y advirtió que hay muchas personas cautivas de la soledad no deseada, del miedo al futuro, de la pobreza material y espiritual y de la pérdida de esperanza. Frente a estas ‘cárceles’, el arzobispo ofreció “una propuesta que cautiva a quien decide seguirla, pero que no esclaviza, sino que libera. Una opción al alcance de todos: Jesucristo”.

En paralelo, presentó a la Madre de Jesús como protectora de la ciudad: “María ha ayudado a Barcelona a mirar más allá de sí misma, a abrirse a los pobres, a los necesitados y a los que vienen de lejos”. En esta misma línea, enfatizó que la Mercè “nos recuerda que la verdadera grandeza de una ciudad no se mide únicamente por sus edificios, por su prestigio o por su proyección internacional, sino por la capacidad de sus habitantes para reconocerse”.

Ciudad maravillosa

“Esto es lo que tenemos, una ciudad maravillosa, preciosa, admirada por todos, sede de la basílica de la Sagrada Familia. Esta fraternidad, hermandad y comunidad que compartís todos vosotros es el proyecto más valioso que tenemos para ofrecer al mundo”, añadió.

Al finalizar su alocución, el purpurado también hizo un llamamiento a la fraternidad en tierras catalanas: “Que las diócesis de Barcelona, Terrassa, Sant Feliu y de toda Cataluña sigan siendo una tierra bella y habitable, no solo por sus monumentos históricos y sus prestaciones materiales, sino también por su sensibilidad humana, fraterna, solidaria y respetuosa con los valores humanos y trascendentes”. “Que todo el mundo pueda decir: nos sentimos como en nuestra casa, porque hay amor, mucho amor”, remató.

Eucaristía en la basílica de la Mercè. Foto: Archidiócesis de Barcelona

Antes de la bendición final, el cardenal Omella ha subrayado el aumento de seminaristas en Cataluña, preguntándose si, tal vez, son fruto del reciente viaje apostólico de León XIV.

En un templo repleto de fieles, junto a Omella concelebraron los obispos de Sant Feliu de Llobregat y Terrassa, Xabier Gómez y Salvador Cristau, numerosos sacerdotes y religiosos mercedarios, como el provincial, José Juan Galve, y el párroco de la basílica de la Merced, Fermín Delgado. Además, acudieron a la ceremonia el alcalde barcelonés, Jaume Collboni; el presidente del Parlament, Josep Rull, y el conseller de Justicia y Calidad Democrática de la Generalitat, Ramon Espadaler. Tampoco faltó el director general de Asuntos Religiosos, Ramon Bassas.

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