España

El obispo de Córdoba pide “barrer los prejuicios” contra los migrantes

| 22/09/2026 - 16:46

Jesús Fernández reclama ante la Jornada Mundial del Migrante y Refugiado una acogida que favorezca su integración y pide evitar el “uso partidista” de la inmigración





El obispo de Córdoba, Jesús Fernández, ha llamado a “barrer de la mente los prejuicios” hacia las personas migrantes y a “abrir los ojos y el corazón” para reconocer en ellas, especialmente en los menores, “un hijo de Dios, un hermano”. Así lo señala en su carta semanal con motivo de la 112ª Jornada Mundial del Migrante y Refugiado, que la Iglesia celebra este domingo 27 de septiembre.



La Jornada lleva este año por lema ‘Incluso uno solo de estos pequeños’ (cf. Mt 18,5) y, siguiendo el mensaje de León XIV, pone especialmente el foco en los niños y adolescentes afectados por las migraciones. Ante esto, Fernández advierte de que la situación de los menores migrantes no puede considerarse una realidad excepcional. Para el prelado, distintos episodios recientes confirman que se trata de “un fenómeno estructural”.

Niños y adolescentes que, pese a tener “derecho a gozar del cariño y el cuidado de su propia familia”, se ven obligados por diferentes circunstancias a emprender desplazamientos en los que pueden quedar expuestos “a la trata y otro tipo de violencias”. A ello se suman las dificultades que muchos encuentran una vez alcanzado su destino. El obispo alerta de la existencia de “barreras legales, sociales e ideológicas” y de experiencias capaces de marcar “para siempre su desarrollo integral”.

Más allá de las cifras

En su carta, Fernández se detiene especialmente en la forma en que se habla de la inmigración. Entre las posibles aproximaciones al fenómeno, considera “sumamente peligrosa y contagiosa” aquella que reduce a cada persona migrante a una cifra y centra el debate en “cuántos llegan, cuánto nos cuestan, qué beneficio nos pueden aportar”.

Frente a esta lógica, invita a recuperar la singularidad de cada menor. “Cada pequeño migrante es un ser único, con capacidades y aspiraciones, como cualquier niño o adolescente de nuestra propia familia”, subraya.

El obispo recurre también a León XIV para cuestionar una concepción de la persona determinada únicamente por criterios de utilidad. “Cuando la eficiencia se vuelve medida de valor, el ser humano es tentado a considerarse como un proyecto que debe optimizarse más que como una criatura llamada a la relación y a la comunión”, recoge de ‘Magnifica humanitas’. De ahí que Fernández reclame recuperar una concepción de la dignidad que corresponde a cada ser humano “simplemente por el hecho de existir”.

El obispo de Córdoba, Jesús Fernández. Foto: Vida Nueva

Acoger al más vulnerable

La reflexión no se limita, sin embargo, a una apelación humanitaria. Fernández sitúa la acogida de los menores migrantes en el corazón mismo del Evangelio: recibir a uno de ellos “no es solo un acto generoso y filantrópico, sino también un encuentro con el mismo Jesucristo”.

El obispo recuerda que, aunque en el mundo judío los hijos eran considerados una bendición, los niños se encontraban socialmente entre los más vulnerables. Frente a esa lógica, Jesús muestra a sus discípulos que “la verdadera grandeza no está en el poder, sino en el abajamiento” y pide a la comunidad cristiana tanto confiar en Dios como un niño como acoger a quienes se encuentran en una posición de mayor debilidad.

Fernández reconoce, en cualquier caso, que la migración constituye “una realidad muy compleja” que exige respuestas en distintos niveles. En el ámbito personal, considera necesario apoyar a las poblaciones receptoras “en la reclamación de sus derechos”, pero hacerlo al mismo tiempo que se combaten los prejuicios hacia quienes llegan.

A las comunidades cristianas les pide una actitud concreta: “Acojamos y apoyemos su integración y promoción”. Y dirige también una petición a las administraciones y responsables políticos para que exista “un mayor compromiso en la ayuda internacional”, se favorezca “el derecho a no inmigrar” y se combata la acción de las mafias y la inmigración irregular. Finalmente, reclama que la cuestión migratoria quede al margen de la confrontación política y que, “lejos de un uso partidista”, se creen condiciones respetuosas con la dignidad de quienes migran.

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