Cono Sur

Te Deum ecuménico por aniversario de la independencia de Chile

| 21/09/2026 - 16:25

Ante las máximas autoridades civiles, militares y religiosas, el cardenal Fernando Chomali llamó a la unidad





Cerca de mil personas se reunieron en la Catedral Metropolitana de Santiago de Chile el viernes 18 de septiembre para celebrar el tradicional Te Deum en conmemoración de la Independencia nacional. Fue presidido por el arzobispo de Santiago, cardenal Fernando Chomali, acompañado de representantes de diversas confesiones cristianas y de las comunidades judía y musulmana que adhieren a la celebración.



También participaron autoridades del Estado, encabezadas por el presidente de la República José Antonio Kast y esposa, representantes diplomáticos, los altos mandos de las Fuerzas Armadas, Carabineros, Policía de Investigaciones y Gendarmería de Chile, dirigentes de la sociedad civil y una multitud de fieles.

El presidente de la República de Chile, Antonio Kast, participó del Te Deum junto a su esposa

Enraizada tradición

Esta celebración tiene su origen en la Misa de acción de gracias por el primer aniversario de la independencia, en 1819, pedida por el general José Miguel Carrera. En 1870, a petición del gobierno dejó de celebrarse la Misa y se mantuvo una liturgia de la Palabra. En 1971, adquirió carácter ecuménico con la participación de obispos y pastores de varias iglesias cristianas.

En la ceremonia, la primera lectura, tomada de la carta de san Pablo a los Filipenses, estuvo vinculada a la Iglesia Metodista; el Salmo 84, a la Iglesia Misión Evangélica Wesleyana; y el Evangelio según san Mateo fue proclamado por un representante de la Iglesia Católica Ortodoxa del Patriarcado de Antioquía.

Durante la oración de los fieles se pidió por las autoridades, el país y sus habitantes, quienes sufren, las familias y los jóvenes. En ese momento se interpretó “Chaw Ngünechen”, canto en mapudungún (lengua del pueblo mapuche), cuya invocación remite a Dios Creador y a la oración ante el lugar sagrado. Posteriormente, las comunidades judía y musulmana se sumaron a la oración por la Patria.

La liturgia concluyó con la interpretación del Te Deum y el Himno Nacional, antes de la bendición final.

Construir sobre roca

Este año, primero en que asiste el presidente Kast, el cardenal Chomalí tituló su homilía “Chile: una casa edificada sobre roca”, basada en el texto del Evangelio de San Mateo, y en ella reflexionó sobre la realidad del país y las condiciones para construir un futuro común y en unidad. “Una nación, al igual que una casa, se levanta con esfuerzo, piedra sobre piedra, en las fábricas, en las salas de clases, en los hospitales, en los servicios públicos y en las Iglesias, pero sobre todo al interior de cada hogar”, dijo el arzobispo.

También llamó a superar las miradas individuales frente a los desafíos que enfrenta Chile. “El presente nos exige reflexionar con serenidad, sentido de unidad y la certeza de que los grandes desafíos sólo se superan trabajando juntos”, sostuvo. Entre esos desafíos identificó la pobreza material y espiritual, la violencia y la inseguridad, el deterioro de la confianza, el desencuentro político, la baja natalidad y el envejecimiento de la población, además de las transformaciones asociadas a las nuevas tecnologías y a la inteligencia artificial. En ese diagnóstico aludió también a la corrupción, a la que describió como un fenómeno que erosiona los fundamentos de la convivencia social.

Uno de los énfasis de la homilía estuvo en las formas de vulnerabilidad que no siempre son visibles. El Arzobispo sostuvo que la pobreza no sólo limita las oportunidades materiales, sino que también puede producir exclusión, desamparo y pérdida de esperanza. A ello sumó la preocupación por la soledad en distintos grupos de la población, especialmente jóvenes, personas mayores y adultos sometidos a fuertes presiones laborales, económicas y familiares.

En ese contexto señaló que el dilema entre familia y trabajo “no debiese existir”, y subrayó la importancia del empleo formal y de una educación orientada al servicio y al desarrollo de las capacidades de cada persona.

Relaciones humanas sanas

Otro tema desarrollado por Chomali fue la crisis de confianza entre las personas y hacia las instituciones. “La confianza es como el oxígeno: no se ve, no se toca, no tiene sabor ni se huele. Sin embargo, es imprescindible para generar relaciones humanas sanas y la subsistencia de las instituciones”, afirmó.

Para el arzobispo, recuperar esa confianza exige conductas concretas de cooperación, lealtad, coherencia y respeto por los acuerdos. También invitó a trasladar la reflexión al ámbito personal: “¿De qué manera con mis palabras, gestos o acciones he contribuido a la pérdida generalizada de la confianza en las personas y en las instituciones?”.

Al referirse a la violencia, el cardenal señaló que la inseguridad ha terminado afectando la vida cotidiana y los proyectos de numerosas personas. Sostuvo que enfrentarla requiere instituciones firmes, autoridades responsables y una respuesta decidida frente al delito, pero advirtió que esa tarea no puede limitarse a la aplicación de la ley. “También significa construir la cultura del respeto”, señaló, agregando que la prevención supone fortalecer la familia, la educación y las oportunidades de acceder a un trabajo digno.

Desde la Doctrina Social de la Iglesia recordó, además, que la paz no puede entenderse únicamente como ausencia de violencia, sino como un orden fundado en la verdad, la libertad, la justicia y la solidaridad.

 El cardenal Fernando Chomali presidió el Te Deum en un nuevo aniversario de la Independencia de Chile

Rehabilitar la política

En su homilía, Chomalí abordó también la convivencia política y recordó que la democracia supone diferencias legítimas y que una sociedad democrática no requiere uniformidad de pensamiento. “Salir al encuentro de mi adversario —no de mi enemigo— político significa comprender que el bienestar de todos está por sobre el interés de un solo sector”, planteó.

El arzobispo llamó a una actividad política con convicciones, disposición al diálogo y capacidad para escuchar, retomando la expresión del papa Francisco sobre la necesidad de “rehabilitar la política” como una tarea orientada al bien común.

La imagen de la casa construida sobre roca volvió a aparecer hacia el cierre de la reflexión. Para el cardenal, construir sobre roca significa reconocer la centralidad de la persona, asumir responsabilidades, recomponer las confianzas y buscar soluciones comunes. “Significa levantar una casa firme, donde todos tengan cabida más allá de sus diferencias, y donde el norte sea el bien común y las oportunidades de desarrollo de todos sus habitantes”, afirmó.

El mensaje concluyó con una invitación a superar una mirada centrada exclusivamente en los intereses individuales. “Chile sólo podrá avanzar cuando dejemos de pensar únicamente desde el tú o el yo y aprendamos a reconocernos, nuevamente, como un nosotros”, señaló el arzobispo.

Noticias relacionadas