Un momento de la actuación de Canto Católico en Toledo. Foto: Álvaro Santos/VIDA NUEVA
“Queremos que cada misa y cada concierto sea un momento especial de oración y conecte a todos con la tradición milenaria de la Iglesia universal”, confiesa José Miguel Correa, director técnico de la Fundación Canto Católico, institución chilena dedicada a la evangelización a través de la música y que, en pocos años, se ha convertido en un referente mundial.
Difunden su música online, principalmente a través de ‘YouTube’ y ‘Spotify’ (con casi 80 millones de visualizaciones y 170.000 oyentes mensuales, respectivamente). Cantan en las principales fiestas de su país y en adoraciones al Santísimo Sacramento, organizan cursos a distancia para cantores y directores, y sostienen un innovador proyecto catequético para colegios que ha contado con más de 400 niños en el último curso.
Con motivo de su décimo aniversario, han realizado una gira por Alemania y Austria (6-12 de septiembre), y por España (13-18 del mismo mes). Un viaje que ha sido “un gran regalo del cielo”. “Poder estar en Europa estos días –reconoce Correa– lo hemos tomado como una señal de que el Señor quiere que salgamos con nuestra misión y la llevemos a otros países”.
Antes de comenzar la misa, Canto Católico comprobó la acústica de San Marcos ensayando varias piezas. Foto: Álvaro Santos/VIDA NUEVA
Pero planificar un viaje así requiere muchas manos para cuadrar alojamientos, desplazamientos y manutención de doce personas. En Austria y Alemania han contado con el padre Thomas, de Lustenau, que implicó a toda su comunidad parroquial. En Madrid y Toledo, además del apoyo logístico de los coros con los que han cantado, han experimentado la hospitalidad de la comunidad chilena.
“Nos ha gustado mucho la buena acogida, con agradecimientos especiales a Javier Moreno –director de la Capilla Musical Diocesana de Toledo– y a Luis Antonio Ruiz –organista y compositor del Coro San Marcos–, al padre Manuel María Bru –delegado de Cultura de la Archidiócesis de Madrid–, y a Fabrice Hadjadj y Miguel Gabián, del Instituto Incarnatus est”. Además, dos semanas fuera de casa, cuando se tienen hijos, exige una coordinación para dejarlo todo organizado en Santiago. “Gracias a Dios, todo ha resultado bien”.