El arzobispo Ettore Balestrero reclama políticas de solidaridad para los Estados menos adelantados que trasciendan el PIB y aseguren el bienestar humano
Ettore Ballestero / CEC
Un orden internacional justo debe medirse por el nivel de atención que se presta a las poblaciones más desfavorecidas, según ha defendido el nuncio apostólico y observador permanente del Vaticano en Ginebra, el arzobispo Ettore Balestrero.
Durante su declaración, el representante pontificio puso el foco en los desafíos específicos que atraviesan los pequeños estados insulares, gravemente golpeados por el cambio climático; los países menos adelantados, que requieren programas de apoyo continuo; y las naciones sin litoral, necesitadas de mejores corredores comerciales y de tránsito.
Para abordar esta situación, Balestrero advirtió a la comunidad internacional sobre la necesidad urgente de superar la visión económica ligada de forma exclusiva al Producto Interno Bruto (PIB). Los indicadores tradicionales, alertó, suelen pasar por alto aspectos esenciales y ocultan las verdaderas vulnerabilidades sociales y medioambientales de estas regiones.
Por ello, el representante de la Santa Sede exigió abandonar los meros ajustes técnicos para dar paso a muestras reales de solidaridad, mediante respuestas coordinadas ante problemas que están profundamente interconectados. En definitiva, la institución aboga por un desarrollo integral holístico que parta del reconocimiento innegociable de la dignidad humana para garantizar la protección del medio ambiente y asegurar que ninguna nación se quede atrás.