Miles de jóvenes de 16 naciones clausuran el histórico encuentro en Accra asumiendo el mandato de ser constructores de paz, defender la dignidad humana y promover la unidad interreligiosa
Primera edición de la Jornada de la Juventud de África Occidental en la ciudad ghanesa de Accra. Foto: Ghana National Catholic Youth Council
La primera edición de la Jornada de la Juventud de África Occidental ha llegado a su fin en la ciudad ghanesa de Accra, tras congregar a miles de jóvenes procedentes de dieciséis naciones en un evento histórico. El encuentro, organizado por la Conferencia Episcopal Regional de África Occidental y celebrado desde el 7 hasta el 11 de septiembre, ha servido como un espacio de diálogo, fe y compromiso para las nuevas generaciones del continente.
Durante la ceremonia de clausura, el presidente de las Conferencias Episcopales de África Occidental y obispo de San Pedro en Costa de Marfil, Alexis Touably Youlo, despidió a los asistentes recordándoles que la luz de África reside en su interior. El prelado instó a los miles de congregados a ser valientes, a buscar la paz y a portar la esperanza en sus respectivas comunidades para celebrar la fraternidad, según recogen los medios vaticanos.
Las actividades de esta jornada, que tuvo como lema la expresión evangélica de “¡Ánimo!”, se desarrollaron en el instituto Achimota, donde los jóvenes compartieron una intensa agenda. Los asistentes participaron en celebraciones, adoraciones eucarísticas, catequesis, talleres de liderazgo, exposiciones culturales y programas de acción social, conformando un espacio que trascendió las fronteras de la Iglesia al acoger a representantes de otras confesiones interesados en conocer la fe y forjar amistades más allá de las creencias religiosas.
En este sentido, monseñor Youlo animó a los jóvenes a “mirar al futuro con fe y determinación”, la metáfora bíblica de Dios abriendo un camino en las aguas del mar Rojo para el pueblo de Israel. Asimismo, el obispo agradeció la hospitalidad ghanesa y elevó sus oraciones para que el país mantenga “una paz fundamentada en la justicia” y avance “hacia la modernidad sin perder sus profundas raíces culturales”.
El presidente de la Conferencia Episcopal de Ghana y obispo de Sunyani, Mathew Kwasi Gyamfi, secundó estas palabras durante la despedida, subrayando que la finalización del evento no supone un final, sino “el verdadero comienzo de la acción”. Gyamfi recordó que los jóvenes tienen ahora la responsabilidad de prevenir la violencia, promover la paz y utilizar adecuadamente las redes sociales en favor de la evangelización.
En los días previos, durante la inauguración del evento, el propio Gyamfi había lanzado un mensaje en defensa de la vida frente a la creciente aceptación del aborto en la región, recordando que todo niño concebido forma parte del plan divino y que los jóvenes deben proteger la dignidad de los no nacidos. Además, había invitado a los asistentes a vivir el encuentro como un profundo retiro espiritual capaz de transformar las experiencias más difíciles y dolorosas en auténticas bendiciones.
En esta misma línea de aliento pastoral, el cardenal Michael Czerny, prefecto emérito del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral, quiso sumarse a las jornadas mediante un mensaje en vídeo enviado a los participantes. En su intervención, el purpurado expuso los principales retos que atraviesa actualmente el continente africano, subrayando que estos desafíos deben afrontarse necesariamente con fe y valentía.
La materialización de este encuentro histórico ha sido el resultado de un intenso proceso de preparación previo, caracterizado por la creación de una inmensa red solidaria. Numerosas personas, parroquias, organizaciones y benefactores trabajaron incansablemente para garantizar el éxito del evento mediante patrocinios, iniciativas de recaudación de fondos y oraciones, logrando costear los gastos de viaje y participación de los asistentes.
De este modo, la inédita edición ha logrado cumplir sus cinco grandes objetivos fundacionales: profundizar la fe de los congregados, promover la unidad entre la juventud de la región, fomentar el intercambio cultural, desarrollar el liderazgo en la Iglesia y la sociedad, e inspirar a los jóvenes para que se conviertan en verdaderos discípulos misioneros.