Vaticano

El Papa a la juventud africana: “Vosotros sois el hoy de Dios, el hoy de la Iglesia”

| 09/09/2026 - 07:11

En un videomensaje enviado a los participantes de la primera Jornada de la Juventud de la región, León XIV instó a las nuevas generaciones a ser constructores de puentes





El papa León XIV se dirigió a las nuevas generaciones del continente africano a través de un emotivo discurso difundido con motivo de la primera Jornada de la Juventud de África Occidental, que se celebra del 7 al 12 de septiembre de 2026. En su alocución, el pontífice celebró esta “hermosa iniciativa de las Conferencias Episcopales” y subrayó la importancia de haber “puesto a los jóvenes en el corazón de sus prioridades pastorales”.



El Papa se mostró seguro de que este encuentro servirá para el desarrollo espiritual de los asistentes, afirmando: “Estoy convencido de que estos momentos intensos que pasarán juntos les ayudarán a crecer en la fe y a enriquecerse cada vez más con valores como el encuentro y la apertura a los demás”.

Tiempos inciertos

Consciente de las dificultades actuales y del contexto global, el Papa quiso enviar un mensaje de aliento frente a los escenarios oscuros que atraviesa la sociedad. “Sé cómo el peso de la duda, la incertidumbre y, a veces, la inseguridad pueden pesar mucho sobre sus hombros y desestabilizar sus planes para el futuro”, reconoció el Obispo de Roma.

Frente a este panorama desalentador, León XIV fue tajante al rechazar el pesimismo social: “Sin embargo, vosotros no sois una juventud sacrificada como muchos pueden pensar. En la Iglesia-Familia de Dios, ¡vosotros sois el hoy de Dios, el hoy de la Iglesia!”. Recordando las palabras de Benedicto XVI, reafirmó a su audiencia que “su juventud es un tesoro inestimable, no solo para ustedes mismos, sino también para los demás, para la Iglesia y para el mundo”.

Durante su intervención, el Pontífice planteó a los asistentes el desafío de “caminar juntos para ayudar a lograr un cambio positivo en sus sociedades”. En este sentido, León XIV detalló que “caminar juntos significa asegurar que nadie quede marginado, aislado, excluido o rechazado”, e instó a los jóvenes con un claro mandato: “Sean constructores de puentes entre pueblos, culturas y religiones”.

Para lograr esto, puso como ejemplo supremo la figura de Jesús, nuestro “Maestro y Señor”, quien “no excluyó a nadie de su camino” y que “reconoció la presencia de Dios en aquellos que vivían en los márgenes de la sociedad, incluso en aquellos que no pertenecían a su propio pueblo”.

Capacidad transformadora

La confianza inquebrantable en la capacidad transformadora de la juventud fue otro de los grandes ejes del discurso papal. “Queridos jóvenes, cuento con vosotros y confío en vosotros, la Iglesia confía en vosotros”, expresó el líder católico. Les pidió además que asuman un rol protagonista en la pacificación global para que, mediante su testimonio, den “un mensaje fuerte a nuestro mundo atravesado por guerras y conflictos de todo tipo”. El Papa los exhortó directamente a la acción: “Sed testigos del amor, de la justicia, de la paz”.

Asimismo, el Obispo de Roma lanzó una severa advertencia sobre los peligros de la era digital y la cultura de la inmediatez. “No sacrifiquéis vuestra preciosa juventud en el altar de los placeres falsos y de la superficialidad”, sentenció. Citando su propio mensaje para la Jornada Mundial de la Juventud, lamentó profundamente que “nuestras preguntas más profundas no encuentran ni escucha ni respuesta en el desplazamiento infinito de nuestro teléfono móvil, que capta nuestra atención mientras deja nuestra mente cansada y nuestro corazón vacío”. La verdadera realización humana de “nuestros deseos auténticos”, aseguró a los jóvenes, “pasa siempre por el hecho de salir de nosotros mismos”.

En el tramo final de su videomensaje, el Papa encomendó a todos los participantes a la Virgen María, Reina de la Paz, dirigiendo sus oraciones especialmente a “aquellos países de ustedes que, a veces, enfrentan crisis complejas”, pidiendo por “el desarrollo humano integral de sus queridas naciones”. Tras invocar una “abundancia de gracias divinas” sobre los jóvenes, el clero y los trabajadores pastorales, León XIV concluyó su histórico mensaje impartiendo su bendición y deseando que “el Señor os mantenga siempre en su amor”.

Manos de un migrante africano

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