102 delegados procedentes de 18 países del continente sesionaron inspirados en la primera encíclica de León XIV: Magnifica humanitas.
Red latinoamericana para la Cultura del Cuidado. Foto: Victor Villa
Dar pasos firmes hacia una verdadera cultura del cuidado. Bajo esta consigna comisiones episcopales de prevención celebraron su cuarto encuentro como red de redes en Brasil.
102 delegados procedentes de 18 países del continente adoptaron el lema “La cultura del cuidado en la Iglesia de América Latina y el Caribe: una perspectiva a partir de la Magnifica humanitas”.
Con ello cierran filas con la política de tolerancia cero contra cualquier tipo de abusos ahora bajo el cobijo del magisterio del papa León XIV.
Del 31 de agosto al 3 de septiembre, los delegados pastorales de diversos carismas y vocaciones: obispos, sacerdotes, religiosas, laicos y laicas han trazado un hoja de ruta común para seguir consolidando acciones de prevención.
El cardenal Jaime Spengler, arzobispo de Porto Alegre y presidente del Episcopado, invitó a los participantes a seguir aunando esfuerzos desde la mirada espiritual, porque ningún proyecto es sostenible “sin espiritualidad, sin mística, sin oración”.
Sobre todo pidió estar vigilantes frente a esta llaga del abuso de todo tipo: poder, conciencia y sexual para ser “promotores de la obra del cuidado”.
Giambattista Diquattro, nuncio apostólico en Brasil, estuvo en la jornada de cierre. Destacó que el tema de la prevención de abusos “pone a prueba la manera como anunciamos el Evangelio, ejercemos la autoridad y velamos por las personas confiadas a nuestras comunidades”.
El diplomático de la Santa Sede abordó la evolución histórica de la protección, basándose en la doctrina social de la Iglesia.
Insistió que todo ello pasa por un cambio de mentalidad para entender que este flagelo no se corrige de forma aislada, sino desde la unidad de diversos actores.
Para ello, echando mano del Documento conclusivo de Aparecida (2007), recordó que para enfrentar los abusos es clave “una acción prioritaria por parte de la Iglesia, la familia y el Estado”.
Recomendó lo siguiente: “Actuar antes, mediante la prevención y la capacitación; durante la ocurrencia del caso, con la escucha y los procedimientos adecuados; y después, mediante el seguimiento, la reparación y la reducción de riesgos”.
José Domingo Ulloa, arzobispo de Panamá y segundo vicepresidente del Celam, alegó que se requiere el respaldo de los obispos, el cual “debe traducirse en hechos concretos”.
El arzobispo ha demandado “formación permanente, estructuras que funcionen, escucha responsable, transparencia, seguimiento y rendición de cuentas”.
Ha pedido perdón a los sobrevivientes y víctimas de abusos recordándoles que “su dolor nos importa, su palabra nos interpela y su historia nos compromete. No queremos que caminen solos”.
Elogió a quienes han tenido “la valentía de hablar y nos han ayudado a reconocer realidades que muchas veces no supimos o no quisimos ver”.
Por supuesto, Ulloa considera que nada debe quedarse en solo una declaración de buenas intenciones, sino que el liderazgo pastoral debe traducirse en transparencia, rendición de cuentas y la valentía de corregir errores.
“Esta responsabilidad no se delega. Podemos y debemos contar con profesionales, comisiones y equipos preparados, pero la responsabilidad pastoral última nos corresponde a nosotros”, indicó.
Se anunció que la sede del V encuentro se realizará en septiembre de 2027. Se eligió Honduras como país anfitrión.